¿Y para cuando
el mirarnos a los ojos?

¿Para cuando
atrevernos a escuchar,
a desvestirnos de hojarasca,
a sentir el viaje
del abrazo,
la textura
del diálogo,

el caleidoscopio
de los otros?


 Alberto García-Teresa, A pesar del muro, La hiedra

Mirar cómo vivimos… o consumir

A principios de semana decían en el Informativo de la mañana de TV1 que habían aumentado mucho los accidentes de tráfico por culpa de los transportistas, cada vez más presentes en nuestras calles y carreteras por el auge del comercio electrónico.

Fue un ejemplo de manipulación escandaloso, una manera de construir ideología muy eficaz por su apariencia de neutralidad. Por ello, propongo mirar con atención las estrategias informativas que consiguen que su mensaje impacte con fuerza en las mentalidades y las acomode a su ideología neoliberal. Mucho más retorcido que la leyenda urbana de los anuncios subliminales de Cocacola que ponían en los cines cuando había descanso para cambiar el rollo en mitad de la película.

En menos de 3 minutos, con imágenes de cámaras de tráfico, entrevistas y porcentajes, el reportaje celebra el auge del comercio electrónico y sus entregas cada vez más rápidas a la clientela y achacan el aumento de los accidentes a l@s transportistas, a quienes culpan de no saber  colocar las mercancías en sus furgonetas, de conducir muy  rápido mientras consultan el móvil para recibir pedidos y datos de las entregas  o de no cambiar los neumáticos tan a menudo como sería deseable, poniendo en riesgo al resto de la población por su desidia.

Y con esto finiquitan la noticia. Apenas 3 minutos de adoctrinamiento neoliberal para culpar de esos efectos colaterales a quienes trabajan a destajo para hacer posible este nuevo modo de consumo, sin aludir a que los enormes beneficios van a engrosar la riqueza y el poder de las grandes corporaciones del sector: Amazon, Ebay, Alibaba… cada vez más arriba en los rankings de grandes fortunas.

Susana Fernández escribe desde Torrejón sobre consumismo y criminalización de los transportistas

Nada que mencionar de las precarias condiciones del sector del transporte: hombres y mujeres sosteniendo sus ingresos bajo la presión de repartir mercancías cada vez más rápido y por cantidades cada vez más miserables.

¿Y si nuestra mirada se rebelase? Podríamos ver transportistas en marcha desde primeras horas de la madrugada hasta ultimas de la tarde haciendo jornadas de trabajo de 60 y hasta 80 horas semanales como denuncian los sindicatos; trabajadores/as con la única alternativa de ser falsos autónomos con ruines derechos laborales; con su propio vehículo y asumiendo el coste de averías y accidentes; sin posibilidad de descanso ni de recuperarse de una enfermedad común o lesión profesional si no es a costa de perder ingresos; conduciendo, cargando, descargando, aparcando (pagando las multas cuando toca) … controlando mercancías y entregas a un ritmo trepidante para llegar a cumplir las exigencias de esas grandes corporaciones o perder su modo de vida.

¿Y sí en vez de transportistas culpables de accidentes, viéramos el sistema de opresión del que también formamos parte con nuestra manera de estar en este mundo?.

Susana Fernandez, desde Torrejón, sobre el consumismo y las alternativas

¿Y si deseáramos vivir en relación en vez de consumir sin medida?.

Quizá nos daríamos cuenta que los/as transportistas suelen llevar fajas para el constante dolor de espalda, de sus madrugones, de sus afanes para aparcar, entregar a toda velocidad y cumplir con la clientela. Entonces reconoceríamos que parte de este nuevo negocio funciona a costa de su salud física y emocional.

Si mirásemos estas realidades,  veríamos los datos que nos hurtan los informativos sobre el incremento de accidentes laborales, muchos de ellos mortales, a causa de la precariedad laboral… Y podríamos añadir al debate la imposible conciliación de la vida personal y familiar en estas condiciones de trabajo- que no de empleo- tan penosas.

Cada día con estratégica simpleza, consiguen inculcarnos que los problemas son un tema individual. Es una libre elección de cada transportista trabajar con seguridad y responsabilidad o no hacerlo. Si fuéramos capaces de ver que todo eso es una gran mentira, no caeríamos en la trampa y, en lugar de culparles, su situación nos conmovería.

Pero se nos oculta que son las grandes corporaciones las que determinan la precariedad, imponen la explotación y se embolsan los enormes beneficios. Tampoco se dice nada de sus manejos para influir en gobiernos y Estados y lograr de esta manera seguir descapitalizando a la gente que vive o sobrevive con su trabajo.

Susana Fernández, escribe desde Torrejón sobre consumismo y alternativas

Años y años recibiendo mensajes tan eficaces como estos desde los medios y los “informativos” van moldeando nuestra manera de pensar en estos tiempos en que nos hemos quedado sin defensas éticas. De esta manera, nos resulta fácil (y menos comprometido) identificarnos con quien consume productos del comercio electrónico y, a la vez, se quejan del estorbo y el peligro que representan tantos miles de transportistas que generan atascos con sus vehículos y causan accidentes.  Empatizar con esos trabajadores precarios nos cuesta más a pesar de son de los nuestr@s, de nuestra familia, de nuestro vecindario; ell@s, y no los inversores de las grandes multinacionales, forman parte de nuestra vida y nuestra realidad…

¿Y si probamos a mirarnos a los ojos, a buscar la humanidad en quienes nos rodean? ¿Y si miramos más allá de lo que nos cuentan y vemos que hay alternativa, en la compasión y el cuidado mutuo…? Puede que quizá no necesitemos consumir tanto y aprenderíamos a cuidar nuestra tierra y nuestra vida. Y también sería posible no dejarnos engañar por tanta mentira disfrazada de estudio aparentemente riguroso financiado por quien quiere vendernos la moto

Susana Fernandez, desde Torrejón, sobre el consumismo y las alternativas

Amazon, Ebay, Alibaba, el auge del comercio electrónico y sus entregas cada vez más rápidas a la clientela, la “criminilazación” de los transportistas en todas las televisiones y periódicos en la misma hora, y el mismo día, son parte de una manipulación que apenas se aprecia por su apariencia de neutralidad. Susana Fernández, desde Torrejón de Ardoz, propone mirar con atención las estrategias informativas que inciden con fuerza en las mentalidades y las acomode a una ideología neoliberal, dominante, que exalta el individualismo… ¿Y si nos rebelamos?, ¿Y si deseáramos vivir en relación en vez de consumir sin medida?, ¿Mirarnos a los ojos y buscar humanidad en los que nos rodean?.©