Una cita ineludible en Torrejón de Ardoz. El movimiento Democrático de Mujeres (MDM) fue la principal organización de mujeres del antifranquismo y clave en el resurgimiento y desarrollo del feminismo durante la dictadura y la transición. El libro de Francisco Arriero Ranz, traza su evolución a lo largo de sus veinte años de existencia y nos permite conocer las trayectorias vitales, actividades y transito hacia el feminismo. El viernes 2 de junio, a las 19:30h en la librería Arriero, el autor presenta el libro, con la participación de Pilar Díaz Sánchez, Profesora titular de Historia contemporánea en UAM y Merche Combella y Queda Bañon, militantes del MDM.

“Toda España era una cárcel”, mujeres solidarias.

Dice Francisco Arriero, señalando a Cristina Borderías, que la represión franquista no pudo acabar con la memoria de una cultura obrerista y militante adquirida por algunas mujeres durante la II República y la guerra civil ni evitar su transmisión, a veces a partir de historias contadas en voz baja, de pequeños gestos, silencios o miradas cómplices . Esta identidad común sirvió para conectar a varias generaciones de mujeres en la lucha contra la dictadura. Desde esta perspectiva, al abordar el estudio de la movilización femenina durante el tardofranquismo es necesario buscar la punta de ese hilo rojo, conocer a sus protagonistas y analizar las continuidades y rupturas existentes entre los primeros grupos de mujeres volcadas en la solidaridad con los presos y aquellas que en la etapa final de la dictadura se incorporaron a otros espacios de la lucha antifranquista. Para ello, nada mejor que estudiar el Movimiento Democrático de Mujeres una organización en la que convivieron militantes de varias generaciones y desde la cual muchas de ellas se incorporaron al movimiento vecinal, a la actividad política y a las luchas feministas.

Trayectoria vitaL y evolución hacia el feminismo

Surgida a mediados de los sesenta a instancias del Partido Comunista como una asociación de apoyo a los presos políticos, el Movimiento Democrático de Mujeres (MDM) llegó a convertirse en la principal organización del antifranquismo, clave en el resurgimiento y desarrollo del feminismo durante la dictadura y la transición. A pesar de sus orígenes comunistas, sus ideólogas pronto comprendieron la necesidad de articular y promover un movimiento femenino de masas a nivel estatal, de carácter plural, interclasista e intergeneracional, en el que consiguieron integrar tanto a católicas progresistas como a militantes de la izquierda radical, a mujeres de las clases medias, a trabajadoras y a amas de casa de barrios obreros. Gracias al MDM las mujeres ganaron visibilidad en el movimiento de oposición al franquismo, fueron pioneras en la gestación del movimiento vecinal, esenciales en la expansión del movimiento feminista y determinantes a la hora de denunciar el machismo de los partidos y comprometer a las organizaciones de izquierda con la lucha feminista.

Este libro traza la historia del movimiento y su evolución a lo largo de sus veinte años de existencia, un relato que nos permite conocer, a través de un excepcional trabajo con fuentes orales, los diferentes ritmos y sensibilidades que convivieron en su seno, las resistencias y conflictos que brotaron dentro y fuera del MDM, las trayectorias vitales y la evolución de muchas de sus activistas hacia el feminismo. Una obra fundamental para comprender el importante papel que esta organización de mujeres jugó en los procesos de cambio político y social durante el franquismo y la transición.

10 años desde su nacimiento hasta la muerte del dictador

Como he intentado demostrar, dice Francisco Arriero Ranz, el MDM fue la organización donde se encontraron varias generaciones de mujeres que lucharon contra la dictadura. Las que se enfrentaron al franquismo desde la defensa de sus familiares encarcelados y las que rechazaron la legitimidad de un sistema político que restringía las libertades y discriminaba a las mujeres. La dimensión de la entrega y el sacrificio personal de muchas de las militantes del MDM, deberían ser suficiente argumento para reclamar algunas páginas en la historia del antifraquismo.

No se entiende la importancia que alcanzó la movilización vecinal durante la transición sin el trabajo de concienciación y agitación realizado por el MDM desde las asociaciones de amas de casa rojas. Efectivamente muchas de las mujeres que posteriormente comenzaron a trabajar en las asociaciones de vecinos y que crearon, a partir de 1975, las vocalías de mujer en estas asociaciones, se habían iniciado en el activismo social en grupos vinculados al MDM. Gracias a su trabajo y a la doble y hasta una triple militancia (en el PCE o en otros partidos de la izquierda, en el MDM y en las asociaciones de vecinos) formaron ese núcleo militante activo del que habla Claudia Cabrero, que conectó al movimiento vecinal con los partidos de la oposición antifranquista y a las vocalías de mujer con el feminismo organizado.

El MDM que como organización de mujeres desborda las pretensiones iniciales del PCE y se embarca en un tortuoso viaje hacia el feminismo, merece también ocupar un lugar destacado en la historia este movimiento en España.

Ciertamente, la mayoría de las militantes del MDM y aquellas mujeres que formaron parte de las asociaciones de amas de casa rojas en el tramo final de la dictadura de Franco no formaron parte de la vanguardia teórica del feminismo, en esos momentos representada por los colectivos feministas creados en distintos lugares de España. Pero sería justo reconocer que la experiencia adquirida durante tantos años de lucha sirvió para que el MDM desempeñara un papel esencial en la organización de las primeras asambleas feministas celebradas en el estado español. De igual modo, la visibilidad que adquirió el movimiento feminista durante la transición fue posible gracias a trama socio-política urdida por el MDM durante los diez años que separan su nacimiento de la muerte del dictador.

Mujeres que luchan por sus derechos, el feminismo organizado.

Y, sobre todo, concluye Francisco Arriero Ranz, las activistas del MDM volcaron todos sus esfuerzos en las campañas que el conjunto del movimiento feminista coordinó entre 1975 y 1982 reivindicando la despenalización del adulterio y los anticonceptivos, exigiendo una ley de divorcio y la despenalización del aborto y denunciando las agresiones sexuales, el sexismo y cualquier tipo de discriminación . A través de miles de actuaciones desarrolladas por toda España, el feminismo organizado se convirtió en un grupo de presión que modificó la agenda política de la transición al obligar a las élites masculinas de los partidos políticos a posicionarse y tomar decisiones sobre temas que no figuraban en su proyecto de cambio político o que habían defendido con sordina antes de la muerte de Franco

Quizá esa sea la mayor aportación del feminismo, y en parte del MDM, a la historia de la transición: haber logrado que las españolas conquistasen derechos corporales, civiles, sociales y políticos que se les habían negado durante décadas. Y con ello haber contribuido a ampliar la democracia en nuestro país.


Francisco Arriero Ranz, autor del libro, es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido profesor asociado de la Universidad de Alcalá y profesor de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad para los Mayores en esa misma institución durante más de diez años. Es autor de varios libros y artículos sobre historia de las mujeres e historia oral, así como de investigaciones sobre historia local. En la actualidad es miembro del Seminario de Fuentes Orales de la Universidad Complutense y codirector de AULADADE, Aula de Humanidades