Como cada primer lunes de mes, la corporación municipal de Torrejón de Ardoz  se solidariza con las víctimas de violencia machista guardando un minuto de silencio. Desde aquí queremos recordarlas con el siguiente poema:

MUJERES

 

Hay mujeres hermosas como estatuas de hielo,

Que viven entre pétalos y plumas

En el dulce refugio de las rosas.

Todo es bello en sus vidas, delicado;

No saben del dolor, nunca han amado.

Los hombres las adoran, las protegen,

Roban por sus favores

Dan la vida por ellas: son las diosas.

Hay mujeres araña, perversas viudas negras,

Que tejen con sus lágrimas la tela

De sutil pedrería para cazar marido con fortuna,

Y luego devorarlo: son las brujas.

Damas sofisticadas, de dorada apariencia

Y corazón de cuarzo,

Lo mismo que los ríos que se adornan

Con los oros prestados del otoño

Y solo guardan piedras en el fondo.

O vulgares, con vocación de mando

Y agrio zumo, que únicamente gozan

Paseando a los hombres con cadenas.

Las hay puras y tiernas, niñas no terminadas,

De candorosos ojos vidriera,

Que por su perfección y su rareza

Sus propietarios guardan celosos en vitrinas,

Como el mayor tesoro. Con el tiempo,

Pierden su juventud y su rareza;

Se convierten en viejos objetos olvidados.

Hay mujeres alegres

Que al amor se jugaron la vida en una apuesta.

Desahuciadas,

Abren su tenderete de miserias

Al paso clandestino de los hombres,

Con la muerte anidando en la mirada

Y la maleta llena de tristeza.

Y hay mujeres sencillas, con los ojos de agua

Y la carne de harina,

Que aman, trabajan, paren, se dehojan

Aferradas a un sueño

-el más lento y cruel de los venenos-,

Y despiertan a golpes en una pesadilla.

Un monstruo, baba negra y ojos turbios,

Se ha metido en sus camas y en sus vidas.

Pasado el primer trago

-mitad terror y otra mitad de sangre-,

Adictas a la pócima de su amor obstinado,

Se instalan en la esperanza inútil de que él cambie.

Penélopes dolientes, ocupadas

En destejer la trama misteriosa

Que destruyó al muchacho enamorado.

Los hombres las desprecian, las golpean;

Como animales mansos, ellas gimen bajito

Y se dejan llevar al matadero.

Las matan a diario, son tan solo mujeres.

 

Elvira Daudet