Un año desde el 7N

Analizando el año que ha transcurrido desde el pasado 7 N y las marchas contra la violencia machista en las que tanta gente de Torrejón de Ardoz participó, veo consternada que nada prácticamente ha cambiado. El número de mujeres asesinadas por sus parejas aumentan y los recursos que se invierten para la prevención y seguimiento de las víctimas siguen siendo insuficientes e incluso menores.

Los datos  son alarmantes, y a esto tenemos que añadir el aumento de conductas machistas de nuestros jóvenes, reproduciendo viejos y rancios esquemas pasados.

Este año también se han organizado marchas desde toda España, y hemos vuelto a tomar las calles gritando “Basta Ya”, una vez más. Hemos acudido a Plaza Mayor, en las puertas del ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, cada vez que una muerte por violencia machista tiene lugar. Sin embargo, no ha tenido la misma repercusión que el año anterior ni el mismo impacto mediático. Quizás ahora son momentos de una actualidad política y social muy intensa, o quizás también acabamos acostumbrándonos a estas noticias, y minimizamos la tragedia.

Necesitamos urgentemente, que los partidos políticos se hagan eco de una vez y el gobierno, que anteriormente no ha hecho absolutamente nada más que disminuir presupuesto y recursos, firmen ya un pacto de estado. Las consecuencias de esta disminución de ayudas, las vemos a diario en cuanto a prevención y seguimiento a las víctimas. No sé cuándo tomarán cartas en el asunto. Inversiones, ayudas, recursos, toda ayuda es poca para prevenir estas atrocidades, y que estas mujeres, una vez que han denunciado no  se queden desamparadas y abandonadas a su suerte.

 

Aumentan las muertes por violencia machista, pero cada año el gobierno recorta más ayuda económica a frenar los feminicidios.

Recuperando los recursos recortados estos últimos años, se podrían hacer muchas más cosas, como se hizo anteriormente. La política de recortes es más que evidente y ponen en riesgo la vida de estas mujeres y las de sus hijos, porque no olvidemos, que también los niños son víctimas.

Naciones Unidas, que nunca antes se había pronunciado al respecto, ha instado al gobierno español a tomar medidas urgentes y que la crisis económica no sirva de excusa para exponer a estas mujeres a una posible muerte.

En estas concentraciones exigimos también una respuesta a las agresiones sexuales, ante la invisibilidad de esta realidad. Si bien es cierto, que la violación de la joven en Pamplona durante la Fiesta de San Fermín, por cinco energúmenos, fue muy difundida y muy mediática ,  hay muchísimas agresiones más a lo largo del año que no aparecen en ningún sitio.

Entre 2009 y 2015, según datos del Ministerio del Interior, se contabilizaron 9.040 violaciones. No se ha visto por parte de quien entonces era el gobierno, ningún compromiso en materia de violencia sexual y se necesita un plan de acción al respecto.

 

Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. La posición neutral ayuda siempre al opresor, nunca a la víctima

Recordemos también que en los últimos debates electorales que vimos por televisión, se dedicaron 26 segundos al tema. Nos queda mucho por hacer y mucho por concienciar, desde nuestros hogares, nuestros colegios e institutos, por supuesto para prevenir estas actitudes machistas y faltas de valores en las que nos hallamos sumergidos actualmente. Una coeducación basada en el respeto y la  igualdad, y asignaturas como la desaparecida Educación para la Ciudadanía que ayuden a nuestros jóvenes a evitar el sexismo desde pequeños. Leyes como la LOMCE benefician bastante poco, porque, al contrario, fomenta la desigualdad de género y diversidad social.

Las palabras de ánimo y apoyo de concienciación, asimismo, son muy importantes para estas mujeres que se sienten solas ante un estado y una justicia que no las ampara como debieran, por eso, estas marchas que nos sirven para unirnos todos en esta lucha, a ellas las anima tanto física como psicológicamente,  y a nosotros para luchar por una sociedad exenta de violencia y basada en el respeto.