La desmesura de la reacción frente a los límites del lenguaje: PORTAVOZA, da la medida de la auténtica fuerza y potencial de cambio que poseen las mujeres en sus avances hacia la igualdad. SuSana Fernández  cuestiona con su mirada violeta el orden establecido de nuestra sociedad patriarcal, y piensa que más allá de la polémica sobre la lengua está una realidad que culpa a las mujeres de las agresiones machistas que sufren, aún hoy, en la vida cotideana .©

PORTAVOZA… o cómo reconocer las reacciones patriarcales a los avances hacia la igualdad.

La propia desmesura de la reacción da la medida de la autentica fuerza y potencial de cambio que poseen las mujeres. Susan Faludi. (Reacción. La guerra no declara contra la mujer moderna. 1991)

Si no fuera por lo que significa, resulta bastante gracioso que una sola palabra haya provocado semejante reacción patriarcal. Me imagino a los grandes próceres del ABC buscando como aliviar el escozor del aguijonazo de PORTAVOZA, (no por lo que es, si no por lo que simboliza) y recurrir a sus fieles escuderas. ¡Que despliegue por una palabra!

Lo que ya no resulta tan gracioso es darse cuenta que, este compromiso con el correcto uso del lenguaje solo se activa en reacción a las denuncias de desigualdad y que el objetivo que subyace es perpetuar el orden establecido.

Cada vez que una mujer es asesinada por un hombre, podemos leer titulares realmente rebuscados para ocultar el crimen machista y que los asesinos son hombres y, de paso, culpar a la víctima.

En sólo una búsqueda en Internet podemos encontrar el titular “muere una mujer en ….” por cada una de las casi 100 mujeres asesinadas según las organizaciones feministas en 2017. www.feminicidio.net

Si miramos el diccionario de la famosa, por misógina, RAE podemos leer:

  • morir: llegar al término de la vida
  • matar: quitar la vida
  • asesinar: matar a alguien con alevosía, ensañamiento o por una recompensa.

Así que, o las mujeres somos tan malas que nos morimos para amargar la vida a los hombres o los periódicos se esfuerzan para enmascarar a quienes cometen los crímenes machistas y disculpar a sus autores.

Portavozas, por Susana Fernández y su mirada violeta
¿Para cuándo una manifestación de las famosas y famosos académicos frente a las puertas de los diarios, con sus pancartas, para denunciar este intolerable mal uso del lenguaje, eso que al parecer tanto les preocupa?

Los titulares no se limitan a ocultar que el machismo mata y aunque habitualmente llegan a grados de desvarío inaceptables, esto no parecen afectar a tan sensibles académicas/os. Estas frases sintáctica y gramaticalmente correctas deforman la realidad de forma tan perversa que sus señorías de la Academia tendrían que salir disparados de sus sillones o morir aplastados por las letras mayúsculas y minúsculas que se les encomendó defender.

“Muere un vecino de Brión que se prendió fuego en su vehículo con su mujer dentro”. “Apuñala a su novio tras encontrarle desnudo sobre su hija menor”. “Detenido un hombre que huía tras entrar en casa de su novia por amor”

Si tradujéramos el lenguaje patriarcal de estos titulares a  un lenguaje que comunique la realidad, lo que leeríamos sería muy distinto:

  • “Un hombre de Brión intentó asesinar a su mujer prendiéndola fuego dentro de su coche y murió a consecuencia de su propia acción machista”.
  • “Un hombre viola a la hija de 12 años de su novia y ella al ver lo que estaba haciendo le apuñaló. Las heridas no fueron de gravedad”.
  • “Un hombre quebranta reiteradamente la orden de alejamiento dictada por los tribunales tras la denuncia de su expareja por el continuado acoso que sufría tras su separación”.
Portavozas, la mirada violeta de Susana Fernández
Más allá de la polémica sobre la lengua está la realidad. En España la violencia machista ha acabado con la vida de 917 mujeres en los últimos catorce años según cifras oficiales y casi con el doble según organizaciones feministas; las agresiones sexuales a mujeres son habituales, cada día se denuncian 3 violaciones (apenas una pequeña parte ya que el 80% no llegan a las comisarias ni los juzgados) y la gran mayoría son cometidas por hombres del entorno de las víctimas. Sin olvidar que España es el burdel de Europa y aquí se explota sexualmente a las mujeres como actividad de ocio o para cerrar negocios.

Esta realidad no merece portadas, no genera alarma social, no da para titulares ni fotos, y a veces, casi mejor, ya que no es raro que las mentes preclaras del patriarcado de ambos sexos aprovechen la oportunidad para culpar a las mujeres de las agresiones machistas que sufren.

Siempre habrá quienes defiendan que esta mirada violeta pertenece al pasado… y que ahora vivimos en igualdad, mientras las mujeres seguimos sufriendo violencia machista