D e nuevo volvemos al cole. Y lo hacemos toda la sociedad. No sólo escolares arrastrando sus cargadas mochilas. No sólo padres y madres estresados intentando conciliar cole, trabajo, casa, ocio, amigos… Tampoco sólo abnegados abuelos y abuelas que ven cómo los recortes llegan hasta su tiempo libre, que ahora tienen que destinar, por encima de sus posibilidades por cierto, a la inagotable y escolarizada chiquillada…

La vuelta al cole también se carga sobre nuestras conciencias, las de una sociedad que paga sus impuestos para que los gestores públicos ofrezcan cheques en blanco a empresas privadas que hacen de la enseñanza su negocio y de la Educación…la excusa perfecta para seguir rascando del erario público.

Y el caso es que, a pesar de esto, a pesar de que el PP haya llevado a la Educación Pública al peor momento de su historia reciente, a la mayoría de la sociedad no parece importarle a la hora de introducir el voto en la urna. Un voto al PP es una puñalada a los servicios públicos y, de forma especial, a la Sanidad y a la Educación.


Un voto al PP es una puñalada a los servicios públicos y, de forma especial, a la Sanidad y a la Educación. Quizás por eso resulta tan gratificante ver cómo en una ciudad como Torrejón, donde padecemos la mayoría absoluta de un PP insolente, obsceno, caduco y arrogante ya hace un año padres, madres y profes de los colegios públicos decidieron trabajar juntos en favor de la Educación pública de sus hijos e hijas.

Quizás por eso resulta tan gratificante ver cómo en una ciudad como Torrejón, donde padecemos la mayoría absoluta de un PP insolente, obsceno, caduco y arrogante ya hace un año padres, madres y profes de los colegios públicos decidieron trabajar juntos en favor de la Educación pública de sus hijos e hijas.

Y lo decidieron tras ponerle cara a sus problemas, si no iguales sí comunes, de modo que vieron que trabajando y cooperando juntos iban a ser más fuertes, podrían llegar más lejos y, seguramente, encontrarían el modo de suplirse mutuamente carencias y afectos. Y así nació, la Asociación SOS Educación Pública de Torrejón de Ardoz.

Sociedad civil organizada

“Somos un grupo de familias preocupadas por el grave deterioro que están sufriendo nuestros colegios públicos, la masificación impuesta en algunos y el abandono de otros, y por la falta de infraestructuras educativas que se nos venían prometiendo tales como institutos bilingües que no llegan. Queremos una Educación Pública de calidad para nuestras hijas y nuestros hijos”, comentan sus miembros al resumir los motivos que les llevaron a organizarse.

De un año a esta parte, las inquietudes de un grupo de padres y madres del Colegio “Beethoven” de Torrejón se unieron a otras parecidas que afectaban al alumnado del Colegio “Vicente Aleixandre”. Y unos y otras decidieron sumar sus voces a las de los padres y madres del Colegio “La Zarzuela”. Y por el camino se encontraron con los del “Antonio Machado” y el “Giner de los Ríos” y… suma y sigue.

Uno a uno… los colegios públicos de Torrejón padecen la situación límite a la que les lleva las políticas privatizadoras de un PP que prefiere que haya un colegio concertado junto al público “Vicente Aleixandre” aunque la adjudicación de los terrenos del primero se realizara con un procedimiento más que discutible y luego se le permitiera abrir sus puertas en 2015 sin Licencia de Apertura. Un PP al que no le importe que, mientras tanto, en el colegio público los niños tengan que ver cómo se caen los azulejos de sus cuartos de baño o sus patios de recreo carezcan de sombras, o de areneros en condiciones.

 

Desprestigiar el modelo educativo público

Algo parecido pasó en el Colegio “Beethoven”, un centro en el que niños y niñas de Infantil se han estado tostando al sol sin que nadie hiciese nada por evitarlo mientras, a escasos metros un centro concertado al que la Comunidad de Madrid adjudicó un terreno previamente cedido por el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, volvía a recibir los favores de este Ayuntamiento permitiéndoles ampliar sus plazas escolares a costa de reducir la zona de aparcamiento. De nuevo favores públicos para empresas privadas mientras el mismísimo Ayuntamiento de Torrejón mira para otro lado a la hora de adjudicaciones, concesiones, cesiones… en fin… lo de siempre.


De un año a esta parte, las inquietudes de un grupo de padres y madres del Colegio “Beethoven” de Torrejón se unieron a otras parecidas que afectaban al alumnado del Colegio “Vicente Aleixandre”. Y unos y otras decidieron sumar sus voces a las de los padres y madres del Colegio “La Zarzuela”. Y por el camino se encontraron con los del “Antonio Machado” y el “Giner de los Ríos” y… suma y sigue.

De hecho, la situación del Colegio “Beethoven” era de sobras conocida en el Ayuntamiento porque tanto desde el AMPA como desde el propio centro ya se encargaron de pedir medidas de mejora en varias ocasiones pero… como el que oye llover. Eso sí… cuando la tele dijo que acudía a hacer un reportaje sobre el calor que estaban pasando los alumnos de Infantil en el patio… entonces sí, entonces el Sr. Alcalde preparó su particular final feliz a esta historia.

Y todo esto sin olvidar que padres y madres del “Beethoven”, antes del suceso de las sombras del patio de Infantil, tuvieron que hacer frente a la clara masificación que le está imponiendo la Comunidad de Madrid. Aumentando en primer lugar los alumnos por clase, pasando de veinticinco que es lo que la ley permite, a veintisiete, que es el número que la ley establece de forma excepcional y que el PP ha generalizado, no sólo en el “Beethoven”,  sino en la mayoría de los colegios. ¿Se acuerdan Ustedes de las valles publicitarias que centros privados concertados de Torrejón se permitieron el lujo de instalar en las principales calles de la ciudad “vendiendo” que sus aulas no están masificadas?

Y, además, poniendo más clases por nivel de las que el colegio puede asumir y por las que fue construido y planificado. Toda esta masificación sin aumentar las zonas comunes como comedor, gimnasio o biblioteca. Además también se permiten meter a alumnos de Secundaria, en lugar de hacer otro colegio e instituto en la zona, que por número de habitantes, y al ser un área en expansión, le corresponde.

Bueno… en expansión sí, cierto, pero con un censo de más de 2000 familias afectadas por unos fondos buitre que, ya veremos a ver, si podrán seguir viviendo en el barrio o tendrán que ir abandonando sus viviendas poco a poco, como hemos visto este verano. Otro fiasco permitido y tolerado por el PP, esta vez con la vivienda pública o protegida.


El PP es una máquina perfecta de destrucción no sólo del Estado del Bienestar sino del desarrollo pacífico de los derechos y libertades de las personas. Parafraseando a Jean Ziegler en “Destrucción masiva. Geopolítica del hambre” el PP es un perfecto caníbal defensor y abrazador de especuladores financieros que deciden legalmente (porque las leyes las hacen ellos) quién va a morir de hambre y quién no.

El caso es que, sea como sea, la sociedad civil de Torrejón ha empezado a organizarse. Y lo ha hecho no para desarrollar proyectos apolillados, apestando a naftalinas sino para remangarse y ponerse a trabajar en favor de la mejora de los colegios públicos de Torrejón, conscientes de que la Educación está en muy buenas manos, si de docentes se habla y, eso sí, siempre y cuando éstos no sean condicionados por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. Claro, que si hablamos del Gobierno de Rajoy vamos apañados. Con una persistente campaña de degradación de los profesionales de la Educación, a los que se deja de lado en el modelo educativo y sin libertad para formar a personas que luego se tienen que enfrentar a la vida. Y enseñarles a esas personas que su formación y sus conocimientos son los que les van a poder ayudar a resolver cualquier problema al que tengan que hacer frente. “La nueva política educativa no tiene eso en cuenta y solo habla de futuros empresarios y de competitividad. Es algo muy grave que se pierda el objetivo real de la Educación”, como expresaría cualquier docente de dentro y fuera de Torrejón. Porque aquí todavía hay asignaturas pendientes. ¿Por qué motivo, muchos y muchas profes de Torrejón, algunos incluso siendo miembros activos de la Asociación S.O.S Educación Pública, tienen que permanecer escondidos en el armario? ¿Cómo se explica que las amenazas de represalias que reciben estos profesionales impidan que muchos de ellos y de ellas puedan ejercer su derecho a manifestarse y a expresar libremente su preocupación por el estado de sus centros y del modelo educativo que el PP madrileño, avalado y amparado por la purulenta reforma educativa del simpar y atrincherado parisino De Wert (a costa del erario público, claro), ha impuesto?

Pero si sólo fueran los profesores! Es de sobra conocido que la propia Comunidad de Madrid está intentando “aplacar las revueltas de los padres”, impidiendo que la comunidad educativa pueda elegir al director/a de los centros. De esa forma, impone a dedo a “directores de su confianza” como dijera la mismísima Viceconsejera de Organización Educativa de la Comunidad de Madrid a un grupo de padres y madres de Torrejón este invierno.

“La demolición de la escuela pública”

Recogiendo las palabras del recientemente desaparecido profesor y activista Antonio Aramayona, el PP se ha centrado “en la demolición sistemática de la escuela pública y del derecho universal a la educación gratuita y de calidad en mi país”. Y ante esa demolición controlada y perfectamente organizada hay que decir basta. Y los padres y madres de Torrejón han empezado a decirlo. Y lo genial de esto ha sido que, a ellos y ellas, se han sumado centenares de vecinos que han dicho “nos importa la Educación pública, creemos y queremos una Educación Pública de calidad y por eso, nos sumamos a vuestro activismo”. Y en un año escaso, este movimiento asociativo no sólo ha reunido a más de 200 miembros en su asociación sino que, sólo en su grupo privado de Facebook, hay más de 500 personas comentando, aportando ideas, trabajando en favor de un nuevo y mejor modelo educativo y, sobre todo, de una escuela pública decente, que reciba el aporte público que merece y por el que muchos ciudadanos pagamos nuestros impuestos de mil amores. Pero es verdad…resulta extraño, yo diría que incomprensible que una mayoría social no tenga en cuenta estos agujeros pronunciados que el PP hace en nuestras estructuras sociales cuando gobierna. Porque el PP es una máquina perfecta de destrucción no sólo del Estado del Bienestar sino del desarrollo pacífico de los derechos y libertades de las personas. Parafraseando a Jean Ziegler en “Destrucción masiva. Geopolítica del hambre” el PP es un perfecto caníbal defensor y abrazador de especuladores financieros que deciden legalmente (porque las leyes las hacen ellos) quién va a morir de hambre y quién no.


Lo mejor, que nuestra ciudad cuente con un movimiento asociativo floreciente y dispuesto a contraponer su visión crítica a las decisiones políticas, tomadas desde donde se tomen. Unas instituciones sin crítica social son como un caballo desbocado en medio de una autopista.

Y en esto de la Educación Pública el modelo funciona perfectamente. Los especuladores deciden cómo engrosar sus cuentas corrientes a costa del negocio de la Educación, las leyes hechas por el PP amparan sus decisiones que, a su vez, son protegidas por ayuntamientos gobernados por más PP. Y, como de lo que se trata es de ganar a costa de algo, el objetivo a eliminar es el colegio público que esté más cerca “decidiendo legalmente quién va a morir de hambre y quién no”, como diría Ziegler. Y en el caso de Torrejón parece claro que la decisión está tomada: ¿”Vicente Aleixandre”, “Beethoven” y … “Joaquín Blume” quizás?

Pero a estos francotiradores les ha salido una liebre díscola y valiente que enfrenta la situación, que se organiza y que coordina acciones e iniciativas para evidenciar que los derechos están por encima de los intereses y que…desde luego… la unión termina haciendo la fuerza.

Y lo que es mejor… En un Torrejón apagado de movimiento social, en el que la derecha se ha dedicado a neutralizar cualquier organización crítica ciudadana… que un grupo de personas, sin vínculo personal previo se haya juntado en favor de un derecho universal y fundamental hace albergar esperanzas de que cunda el ejemplo y de que, en muy poco tiempo, nuestra ciudad cuente con un movimiento asociativo floreciente y dispuesto a contraponer su visión crítica a las decisiones políticas, tomadas desde donde se tomen.

Unas instituciones sin crítica social son como un caballo desbocado en medio de una autopista. Y hasta ahora el PP de Rollán y sucesores se han dedicado a acallar a quienes osaban organizarse, sin darse cuenta de que el contrapunto de la calle es fundamental para gestionar, no sólo de acuerdo a un programa electoral y a unos intereses de partido, sino para hacerlo teniendo en cuenta las necesidades reales de las personas para las que se gobierna.

 


Este artículo ha sido posible gracias a la colaboración de padres y madres de escolares de Torrejón, profesores de Infantil, Primaria y Secundaria de la Comunidad de Madrid y vecinos y vecinas comprometidos de Torrejón