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“Moción” popular en Torrejón de Ardoz ganada por las vecina/os #yonomequitolasbotas

“Moción” popular en Torrejón de Ardoz ganada por las vecina/os #yonomequitolasbotas

No se trata de defender los intereses de una empresa, el colectivo #yonomequitolasbotas, de Torrejón de Ardoz, que está luchando en esta causa no pertenece a ninguna empresa, son padres y madres de niños que no saben que les espera el curso que viene, son las educadoras a las que la garantía de subrogación no les garantiza lo que realmente les importa, la libertad de educar en un proyecto que tiene a los niños en el centro…. con la movilización de la gente se ha logrado una victoria, cierto, pero temporal, mientras no demos un giro legislativo que saque los criterios económicos de las adjudicaciones de las escuelas infantiles, a muchos gatos no les quedará mas remedio que quitarse las botas, o lo que es peor, venderlas…

El Gato con Botas, un proyecto educativo

Hace solo unos días escuchaba el relato de las educadoras de la Escuela de Educación Infantil “El Gato con Botas”, contaban cómo tras las sospechas de meses atrás, abandonaban la preocupación dejando paso a la angustia; El equipo de gobierno de Torrejón de Ardoz (Partido Popular) había decidido no hacer efectiva la primera de las dos prórrogas anuales que le restaban a la empresa que gestiona la escuela, iba a ser “subastada”.

Una escuela cuyos niveles de satisfacción derivan en una ocupación total que incluso incapaz de cubrir toda la demanda de plazas, acumula listas de espera en todos sus niveles. Satisfacción compartida por todos los implicados: madres, padres, personal docente y no docente, y por supuesto por los niños y niñas que diariamente acuden a la escuela. Todo ello resultado del proyecto que la pequeña empresa que la gestiona lleva casi 6 años planteando, y del que todos esos implicados se sienten parte integradora.

Por tanto, una “subasta” carente de todo sentido, que obligaba a buscarlo allá donde se toma esta decisión, la concejalía de Educación del Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz. Allí informan que la escuela saldrá a concurso público en las próximas semanas, junto a otras dos escuelas de la ciudad, “La Cañada del Ardoz”“la Cigarra y la Hormiga”   ambas por imperativo, al agotar el contrato y las prórrogas acordadas,  siendo este criterio de agotar prórrogas el asumido hasta la fecha, siempre, lógicamente, que exista acuerdo entre ambas partes.

Un criterio que en el caso de la escuela infantil “el Gato con Botas” varían, y lo hacen alegando que es: “para diversificar la oferta de escuelas infantiles, ampliando a tres los concursos para este año, como estrategia para intentar salvarla de las grandes empresas de servicios, porque nos consta que la escuela funciona muy bien…”

Y para protegerla se decide, de manera incomprensible, comprometer su futuro en un concurso, en vez de garantizarlo haciendo efectivas las prórrogas restantes, y paralelamente trabajar para que en los futuros pliegos lo que decida la adjudicación sea el proyecto educativo, y no la oferta económica.

Una curiosa estrategia de protección ante la cual la escuela, en su amplio concepto, pensó: “mejor no me quieras tanto, porque me estás matando”.

Lo cierto es que en los últimos años grandes empresas de servicios, algunas de ellas filiales de constructoras, como Clece del grupo ACS, han encontrado en la administración una manera de capear la crisis, y lo hacen copando las adjudicaciones de los servicios públicos privatizados, y lo que es mas grave, invadiendo un sector, el de la educación infantil, que debería tener una protección legal para que no fueran un negocio lucrativo, porque entre los objetivos de estas empresas y los de la educación de los niños y niñas, no encontraran ninguna semejanza.

 

 

Un gobierno  más preocupado por el lucro que por la educación

Pero lejos de otorgar ese respaldo legal, el gobierno regional de la Comunidad de Madrid en el año 2008 giró en el sentido contrario, permitiendo por un lado la entrada de actividades extra escolares fuera de horas lectivas, fomentando con ello el ánimo de lucro y por ende, el interés de estas grandes empresas, y por encima de todo, implantando un sistema de subastas de escuelas infantiles en el que la oferta económica prevalecía sobre la valoración técnica del proyecto educativo, un cambio legislativo que dio soporte a algunos ayuntamientos como el de Madrid, en que el criterio económico era el que decidía las adjudicaciones validando ofertas a la baja que por el ámbito en el que inciden, podían considerarse temerarias.

Un ayuntamiento, el de la capital, que ahora, con otro gobierno (Ahora Madrid) y el apoyo del grupo municipal Socialista, ha decidido tomar la iniciativa y crear su propia red de escuelas infantiles, saliendo de la red de la Comunidad de Madrid, implementando un modelo que abandona el sistema de subastas introduciendo un precio fijo, desapareciendo el criterio económico y primando el pedagógico donde aspectos como, la cualificación del profesorado, proyectos educativos innovadores o sistemas de trabajo que favorezcan la calidad de la enseñanza, serán los que decidan las adjudicaciones, una red que tiene también entre sus cometidos objetivos complementarios como bajar las ratios y reducir las cuotas mensuales.

Un sistema eso si, que precisa de una gran autonomía económica  para poder asumir una red propia y que lógicamente no está al alcance de la inmensa mayoría de ayuntamientos, pero que debe ser la senda a seguir para la red de escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid. Lo que no se puede permitir es que mientras se avanza por esa senda se den pasos en sentido opuesto y eso es  precisamente la salida a concurso de la E.E.I. “el Gato con Botas”.

No se trata de defender los intereses de ninguna empresa, el colectivo #yonomequitolasbotas que está luchando en esta causa no pertenece a ninguna empresa, son preocupados padres y madres de niños que no saben que les espera el curso que viene, son las educadoras a las que la garantía de subrogación no les garantiza lo que realmente les importa, la libertad de educar en un proyecto que tiene a los niños en el centro.

Lo que defienden, es un modelo educativo, no piden que se prorrogue este contrato porque la empresa anuncie que vaya a hacer algo distinto en el futuro, lo que reclaman es que se permita que continúe con lo que lleva haciendo día a día durante los últimos 6 años, no nos podemos arriesgar a que una gran empresa de servicios que poco tiene que ver con la educación, arrebate a nuestros niños la posibilidad de continuar con quien les tiene en el centro de sus prioridades  y dejarles en manos de quien tiene el beneficio económico como único objetivo, porque hay muchos e incluso cercanos precedentes. En esta escuela hay alumnos que llegaron huyendo de centros donde un cambio de modelo de gestión acabó con el magnífico funcionamiento que anteriormente mantenía la escuela, pero por esta senda que prioriza los euros frente a los valores, los niños se quedaran sin lugares donde poder emigrar en busca de una educación de calidad.

La educación no puede ser un negocio, ofertar a la baja este tipo de contratos, es temerario, porque esa rebaja redunda de manera irrefutable en la calidad del servicio, y en este caso, como agravante, el objeto del contrato no es el mantenimiento  de las calles o las fuentes, lo que está en juego es la educación y cuidado de nuestros hijos y nuestras hijas.

#yonomequitolasbotas, una victoria, cierto, pero temporal

Desde el colectivo #yonomequitolasbotas se ha abierto una recogida de firmas. La sorprendente cantidad, (2550 firmas en dos días) unidas a la presión política ante tan injusta decisión, han sido suficiente aviso para un alcalde, que descolgaba el teléfono para decir a la dirección del centro que prorrogaba por dos años más el contrato.

Un victoria, cierto, pero temporal, mientras no demos un giro legislativo que saque los criterios económicos de las adjudicaciones de las escuelas infantiles, a muchos gatos no les quedará mas remedio que quitarse las botas, o lo que es peor, venderlas…

 

About The Author

Javier Castillo

Creativo, me apasiona escribir, mi formación y profesión están vinculadas al dibujo, me intento seguir formando en lo que me permita desarrollarme. Con el tiempo encontré la fotografía, y en ella plasmo mi mundo, el que viajo, el que vivo, el que intento comprender, y del que nació un carácter social cada vez más influyente en mí, que me ha llevado a intentar representar, desde la humildad y unos principios igualitarios y solidarios, a vecinos y vecinas de Torrejón de Ardoz como actual concejal en el Ayuntamiento.

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