En el pleno de ayer, 29 de noviembre, los concejales no adscritos en Torrejón de Ardoz confirman su compromiso político con los ciudadanos que votaron la Candidatura de Unidad Popular, como una alternativa vecinal a los viejos partidos: “Hemos decidido abandonar el grupo dada la asfixia participativa y la falta de democracia interna, en la que cual no existe ninguna manera de participar con libertad en ningún foro del partido, ni a nivel externo ni interno. Hemos tenido que adoptar esta drástica decisión en defensa del partido por el que nos presentamos. Hemos luchado por defender los principios del partido, sus estatutos y el programa electoral”. Así expresaba Ruth Grass la decisión de abandonar el grupo municipal Sí Se Puede y pasar a la condición de concejales no adscritos. “Éticamente no podíamos avalar, por más tiempo, las decisiones que estaban adoptando el portavoz y los otros dos miembros del grupo municipal” y que suponían de forma irreversible la destrucción de un sueño y un proyecto ilusionante que apoyaron más de 9.000 vecin@s en el municipio. “Hubiéramos aguantado si el acoso político hubiera sido solo contra nosotros, pero la política de corte comunista-estalinista ha sido también contra las bases y eso ha provocado la ruptura del partido en dos”… “Mantenernos dentro del grupo, cuando el partido ya se había fracturado, era absurdo”. Afirman que seguirán haciendo oposición al partido en el gobierno (PP) y que “seguiremos defendiendo a la gente, defenderemos la participación democrática, y los principios que un día nos trajeron aquí. Y como no se nos permitía hacerlo dentro, lo haremos fuera”.©

Cuando Sí Se Puede Torrejón se convirtió en un partido viejo

Ruth Grass explica fuera del Pleno, con cierta nostalgia, que desde el 15M, la idea de generar candidaturas de unidad popular cobró importancia. Nos presentamos en una candidatura que llevaba como lema la participación ciudadana, que decía que mandaríamos obedeciendo. “Y nos lo creímos”. Mucha gente les acompañó en aquella aventura política y de participación ciudadana con la ilusión de poder participar activamente en la política de su municipio. Dos años después no hay otra cosa que un control absoluto de los órganos de Podemos en Torrejón sobre el grupo municipal, que no tiene otro interés que liquidar la propia idea de una candidatura de unidad popular en nuestro municipio. Podemos en Torrejón es, hoy por hoy, un lugar donde el hostigamiento a los que piensan distinto es brutal, y a los que persisten en una linea crítica, se les amenaza con expulsiones cautelares, sin el más mínimo respeto a la pluralidad y la democracia.

“Cómo íbamos a imaginar que cuando nos sentáramos en estos sillones Sí Se Puede no cumpliría con mucho de lo que habíamos dicho en campaña. Cómo íbamos a imaginar que meses después de tomar cargo imperaría una política de purgas al más puro estilo estalinista, y que mucha gente dejara de poder hablar en cualquier foro de participación, tanto en los espacios de Si Se Puede como de Podemos en Torrejón …  Aquellos que no habían sido expulsados, o apartados, decidían irse voluntariamente. Se incumplían los estatutos una y otra vez. La convivencia en los círculos se ha ido haciendo irrespirable. Gente que iba en nuestra lista llegaba a las asambleas (cuando las había) y decía que la borráramos, que no quería saber nada del partido.”