A mi amiga y socia de la vida Paz Martín-Pozuelo

Cuando digo: descargarte libros, películas y series, música… es robar (y lo hago a menudo como buena kamikaze), tengo clara la retahíla de excusas y justificaciones que voy a recibir: es que es muy caro, es que las grandes multinacionales de la música, el cine y la cultura se forran (patológicamente, a veces oigo a esas mismas personas decir lo genial que es comprar de todo en Amazon), y nunca falta la estrella de las escusas es: es que tengo derecho a cogerlo porque la “cultura” debe ser gratis para tod@s.

Frases hechas que saltan como un resorte para no pensar, para esquivar la cuestión cual proyectil de paintballs que podría mancharles. Sin darse unos minutos para valorar significados algo más complejos, pues eso conectaría con la culpa, el malestar sentido cuando las ideas de nuestro código ético se estampan contra nuestra conducta.

Respuestas como escudos para no afrontar la responsabilidad de hundir en la miseria a quienes se dedican a la cultura, a la creación, distribución y venta de lo que nos inspira, nos amplia horizontes y nos permite construirnos como seres en relación. Palabras y hechos que son incompatibles con creer que otro mundo es posible y que podemos unirnos y hacer algo para construirlo.

Progres y alternativ@s, revolucionari@s y anti-sistema asumiendo sin rubor y con todo tipo de justificaciones de bolsillo, los más duros postulados del neoliberalismo con aire inocente: si lo quiero, lo tengo; y robo porque puedo (a esto a veces se le llama la mano invisible del mercado)el yo por delante y la mayor falacia: que la cultura tiene que ser gratis. Que debe significar algo así como, que quienes se dedica a ella vivan del aire mientras pagamos por otros bienes y servicios al parecer más valiosos (coches, gin-tonics, vinos, viajes, restaurantes, moda…).

La cultura nos hace soñar ¿Qué hacemos por ella?
Así, si quiero un disco, un libro o un peli, pues lo descargo, porque puedo y si quiero un hij@, pues me lo compro… y BIBA LA LIBERTAZ.

Si, biba la libertaz, ya que el neoliberalismo nunca podría haber encontrado mejores aliados para destruir la cultura y el pensamiento, las únicas herramientas de transformación de esta sociedad injusta y patriarcal, en otra feminista y justa que ponga la vida y los cuidados en el centro de la acción social y política.

Ya se encargarán otros de darme las claves para ocultar que detrás de todo eso hay mujeres y hombres sobreviviendo, para crear vida, nutrir nuestro espíritu, emocionarnos por la belleza… gentes del arte, de la música, de la literatura, del pensamiento, la poesía, artistas, editor@s, librer@s … los ejes de la libertad en vías de extinción e invisibles tras el ejercicio irresponsable de nuestra supuesta libertad.

A mi amiga y socia de la vida Paz Martín-Pozuelo
Me sorprende la habilidad del neoliberalismo para infiltrar su veneno y hacer creer que destruir lo único que nos sustenta para soñar, para crecer y para ser más libres es resistirnos a las grandes multinacionales de la cultura, aunque la realidad en la que inciden tenga más que ver con la ruina de las pequeñas editoriales, librerías, poetas, music@s… obligad@s a malvivir o ir a Tele 5.

Será casualidad que nadie se dedique a robar coches, viviendas, comida o ropa porque son muy caras, porque las grandes multinacionales se forran o porque es mi derecho… o será que no se roban porque no se puede y porque al sistema solo le interesa que se arruine la cultura.

¿Qué hacemos para crear la vida que queremos?.©