Hablaré de Salvador Espriu, y su poesía magnífica, serena, austera, pletórica de reflexión y lucidez. Pero deseo apuntar algo sobre el desafecto que entre Cataluña y el resto de España se extiende como una mancha de petróleo, como un vendaval alentado insensatamente de un lado y otro por gacetilleros y políticos de tres al cuarto que, en vez de recibir el rechazo de los ciudadanos son seguidos y jaleados con un fervor digno de mejor causa. No caigamos en tal seguidismo y combatamos en la medida que esté a nuestro alcance la contaminación propagada por “los hunos y los hotros” -como escribió Unamuno-. Conozcamos, y reconozcamos, a Cataluña en su cultura y en su literatura tan llena de grandes autores, aún más, seamos capaces de entendernos en cualquiera de las dos lenguas. Bueno sería si en el resto de España se conociese el hermoso idioma catalán y fuéramos capaces de leerlo sin traducción. Títulos como El caminant y el mur, Final del laberint  y la publicación de La pell de brau le convertirá en un símbolo de la resistencia contra la dictadura. Así escribe nuestro vecino Juan María Lorca en su primera colaboración con PLAZATORREJÓN.©

La piel de toro. La pell de brau

Con este título publicaba Salvador Espriu en el año sesenta una de sus obras más memorables, en una edición posterior escribe el poeta: «Aparece de nuevo mi libro en edición bilingüe. Es un indicio –una señal pequeña, claro está– de que aún hay quien adopta una esperanzada actitud.» Y con cuanta esperanzada actitud cantábamos entonces algunas de sus poesías:


Ara digueu: “La ginesta floreix,
arreu als camps hi ha vermell de roselles.
Amb nova falç comencem a segar
el blat madur i amb ell, les males herbes.”


Ahora decid: “Florece la retama,
por todo el campo hay rojo de amapolas.
Empecemos a segar con nueva hoz
el trigo maduro y, con él, las malas hierbas.”

Un apunte sobre el desafecto… “de los hunos y los hotros”

Reúne la obra de Salvador Espriu méritos más que sobrados para hablar de ella y mejor de lo que yo sabré, pero quiero atreverme pues además deseo apuntar algo sobre el desafecto que entre Cataluña y el resto de España se extiende como una mancha de petróleo, como un vendaval alentado insensatamente de un lado y otro por gacetilleros y políticos de tres al cuarto que, en vez de recibir el rechazo de los ciudadanos son seguidos y jaleados con un fervor digno de mejor causa. No caigamos en tal seguidismo y combatamos en la medida que esté a nuestro alcance la contaminación propagada por “los hunos y los hotros” -como escribió Unamuno-. Conozcamos, y reconozcamos, a Cataluña en su cultura y en su literatura tan llena de grandes autores, aún más, seamos capaces de entendernos en cualquiera de las dos lenguas. Bueno sería si en el resto de España se conociese el hermoso idioma catalán y fuéramos capaces de leerlo sin traducción pues no presenta dificultades insalvables para su comprensión por un castellanohablante bien dispuesto. De seguro mejoraríamos nuestras ineludibles relaciones, bajo el mismo techo o como buenos vecinos, y saldríamos ganando el placer de leer en su lengua a grandes poetas como el que nos ocupa.

Salvador-Espriu-Torrejón-de-Ardoz

Salvador Espriu, su poesía le convertirá en un símbolo de la resistencia contra la dictadura.

Nacido en 1913 en Areny’s de mar, Salvador Espriu tuvo una precoz inclinación literaria, escribiría su primera novela con quince años y terminó el bachillerato con premio extraordinario en letras. En 1933 participó en el célebre crucero cultural que realizaron doscientos intelectuales españoles por el Mediterráneo oriental, los lugares visitados serán referencias destacadas en su obra posterior, marcada en estos primeros años por una cierta modernidad y capacidad para la sátira.

Su carrera universitaria es cortada por la guerra, que pasa en Barcelona. Acabada esta y tras la muerte de su padre trabaja como abogado manteniendo su actividad literaria, vivirá lo que más tarde es conocido como el exilio interior. Escribe narraciones, teatro, y en 1946 su primer libro de poemas, Cementiri de Sinera, comenzando las que serán repetidas referencias al lugar mítico de Sinera (anagrama de Arenys). Vendrán después títulos como El caminant y el mur, Final del laberint. La publicación de La pell de brau le convertirá en un símbolo de la resistencia contra la dictadura.

En la poesía de Espriu encontramos junto a la decencia del compromiso ciudadano con la libertad y la convivencia, un entrañable amor a su pueblo, emotivo y sincero y por lo tanto no exento de crítica. Pero sobre todo encontraremos una poesía magnífica, serena, austera, pletórica de reflexión y lucidez.

Y ahora vamos a lo importante, los poemas de Salvador Espriu. El primer poema que he elegido, el XLVI de La La pell de brau, es una llamada a la compresión con canto final a sus frutos. El segundo, Assaig de càntic en el temple, de El caminant i el mur (1954), nos muestra la calidad de su leal sentimiento de amor a la tierra.


La pell de brau, poema XLVI

A vegades és necessari i forçós
que un home mori per un poble,
però mai no ha de morir tot un poble
per un home sol:
recorda sempre això, Sepharad.
Fes que siguin segurs els ponts del diàleg
i mira de comprendre i estimar
les raons i les  parles diverses dels teus fills.
Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats
i l’aire passi com una estesa mà
suau i molt benigna damunt els amples camps.
Que Sepharad visqui eternament
en l’ordre i en la pau, en el treball,
en la difícil i merescuda
llibertat.


La piel de toro, poema XLVI

A veces es necesario y forzoso
que un hombre muera por un pueblo,
pero jamás ha de morir todo un pueblo
por un hombre solo:
recuerda siempre esto, Sepharad.
Haz que sean seguros los puentes del diálogo
y trata de comprender y de amar
las razones y hablas diversas de tus hijos.
Que la lluvia caiga poco a poco en los sembrados
y el aire pase, como una mano extendida,
suave y muy benigna sobre los anchos campos.
Que Sepharad viva eternamente
en el orden y en la paz, en el trabajo,
en la difícil y merecida
libertad.


Assaig de càntic en el temple

Oh, que cansat estic de la meva
covarda, vella, tan salvatge terra,
i com m’agradaria d’allunyar-me’n,
nord enllà,
on diuen que la gent és neta
i noble, culta, rica, lliure,
desvetllada i feliç!
Aleshores, a la congregació, els germans dirien
desaprovant: «Com l’ocell que deixa el niu,
així l’home que se’n va del seu indret»,
mentre jo, ja ben lluny, em riuria
de la llei i de l’antiga saviesa
d’aquest meu àrid poble.
Però no he de seguir mai el meu somni
i em quedaré aquí fins a la mort.
Car sóc també molt covard i salvatge
i estimo a més amb un
desesperat dolor
aquesta meva pobra,
bruta, trista, dissortada pàtria.


Ensayo de cántico en el templo

¡Oh, qué cansado estoy
de mi cobarde, vieja, tan salvaje tierra,
y cómo me gustaría alejarme de ella,
norte allá,
donde dicen que la gente es limpia
y noble, culta, rica, libre,
despierta y feliz!
Entonces, en la congregación, dirían los hermanos
desaprobando: «Como el pájaro que deja el nido,
así el hombre que se va de su tierra»,
mientras yo, ya muy lejos, me reiría
de la ley y la antigua sabiduría
de este mi árido pueblo.
Pero jamás he de seguir mi sueño
y aquí me quedaré hasta la muerte.
Pues también soy muy cobarde y salvaje
y amo además con un
dolor desesperado
esta mi pobre,
sucia, triste, desgraciada patria.

 

Salvador Espriu - Viaje de intelectuales

Crucero organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, destacan el poeta mallorquín Bartomeu Rosselló-Pòrcel, Salvador Espriu, Julián Marías, Vicens Vives, Tovar, Díez del Corral o Díaz-Plaja.