Torrejón de Ardoz 2017. “Me duelen comentarios que puedo oír habitualmente, incluso de personas cercanas, que manejando el tradicional mecanismo de la culpa y el no menos arcaico estereotipo de la maldad de las mujeres, se compadecen de los hombres…”.  Así empieza Susana, una serie de artículos sobre la Mirada Violeta de la Vida Cotidiana, que esperamos os interesen y como en todos los demás artículos de la revista, podéis interactuar a través de las redes sociales de PlazaTorrejón con vuestras ideas o debate.©

Me duelen comentarios que puedo oír habitualmente, incluso de personas cercanas, que manejando el tradicional mecanismo de la culpa y el no menos arcaico estereotipo de la maldad de las mujeres, se compadecen de los hombres que tras el divorcio tienen que abandonar el que fuera domicilio familiar.

 

Realidades dolorosas

“Es que su mujer le ha quitado todo y se ha tenido que ir a casa de su madre…”, “y mírala ahora, viviendo como una reina con lo que le pasa por l@s niñ@s” …

Qué fácil es encajarnos esta idea, que acomoda a la perfección en nuestra educación patriarcal y que a la vez, advierte a las futuras exesposas de lo que les espera. Cuanto duele que se justifique para este caso y los demás, cualquier “locura” de un hombre “que pago el piso con su sueldo y ahora se tiene que ir sin nada”.

Mi inevitable mirada violeta suele reconocer un relato bien distinto. Una mujer que se queda en la vivienda familiar con una hipoteca de 600 o 700 € o más  que tienen que pagar a medias, una pensión de alimentos de 100 o 150 € por hijo, el coche se lo queda el para ir a trabajar y ella, como dice la gente, “ya se puede espabilar y buscar trabajo”. Ignorando que salió “voluntariamente” del mercado laboral para cuidar de sus hij@s y su pareja, aunque yo veo que siguiendo los mandatos sociales patriarcales relegó su proyecto personal y profesional frente al cuidado de su familia.

En el mejor de los casos, él recoge a los niños un fin de semana sí y otro no, e incluso una o dos tardes a la semana. Se suele resistir a pagar los extras (dentista, actividades extraescolares, campamentos, etc…),  no siempre llegan los 200 o 300 € de pensión de alimentos y así, las mujeres solas con hij@s sobreviven rozando el umbral de la pobreza y han de ser ayudadas por sus familias, con alimentos, dinero y cuidados.

Esa mujer, que dejó de trabajar cuando nació el segundo hijo “porque quiso”, 6, 7 u 8 años después con 40 años debe buscar trabajo, sin trayectoria profesional y lo que es peor, debe encontrar un trabajo que le permita seguir asumiendo el cuidado de sus hijos o ganar mucho dinero para poder pagar ese cuidado.

Y yo me pregunto… ¿Qué tenemos en la cabeza para compadecernos del exmarido y no de la exmujer? La respuesta no puede ser otra que: PATRIARCADO: asunción del poder masculino, estereotipos de género, roles sociales desiguales para mujeres y hombres… ¿Dónde está nuestra capacidad para cuestionar lo establecido cuando se trata del patriarcado?©


Fotografía en la cabecera del artículo por Matthew Henry on Unsplash

Fotografía al final de artículo por Matheus Ferrero on Unsplash