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Instantes Capturados. Visiones personales de un fotógrafo

Instantes Capturados. Visiones personales de un fotógrafo

Visiones personales de un fotógrafo

Hace 200 años no había fotógrafos. La fotografía no existía. La primera fotografía de la historia la hizo Niépce hace 190 años (en 1826). Y no fue hasta mediados del siglo XX cuando la fotografía empezó a “popularizarse”.

Hace 50 años no todo el mundo tenía una cámara fotográfica y hacer una fotografía era casi un acontecimiento. Sólo se hacían fotografías en celebraciones importantes, aunque ya empezaba a aparecer la figura del aficionado. Mi padre era uno de esos aficionados. Le gustaba mucho la fotografía y se apuntó a un curso en el que estaba incluido un laboratorio para revelar en blanco y negro y una cámara. Y como por aquel entonces nació mi hermano mayor y después yo, casi todas las fotos que hacía eran de nosotros.

Hace 20, 30 años ya había una cámara en cada hogar. La gente hacía un carrete de 24 fotos al año, en el que había cinco fotos de los niños abriendo los regalos de reyes, tres o cuatro de la semana santa en el pueblo, 6 fotos de cumpleaños, 2 de la comunión de la sobrina y el resto, de las vacaciones de verano, aunque las cuatro o cinco últimas las hacían de cualquier cosa para poder llevar por fin el carrete a revelar. De las 24 fotos, 15 salían borrosas, negras o quemadas. Pero también estábamos los  FOTÓGRAFOS, buenos aficionados o profesionales que teníamos cámaras grandes y complicadas, conocíamos la técnica, disponíamos casi siempre de laboratorio propio, le dedicábamos mucho tiempo, hacíamos buenas fotos y no teníamos muchos amigos porque éramos un poco raros… Pero gozábamos de cierto prestigio, porque lo que hacíamos era algo fuera de lo común.

 

Cuando apareció internet, aquellos FOTÓGRAFOS, empezábamos a conocernos entre nosotros, compartíamos experiencias y conocimientos, empezamos a crear páginas webs y unos primitivos foros donde podíamos llegar a reunirnos decenas de personas y donde nos sentíamos menos raros. Era genial poder conocer a personas con las mismas inquietudes, resolver dudas y hacer quedadas y actividades en grupo.

Aquellos foros fueron creciendo y con la aparición de las cámaras digitales, el número de fotógrafos se fue multiplicando. Llegó un momento en el que había varios foros de miles de foreros, lo que hizo que aquello empezara a desmadrarse y que hacía imposible leerlo todo y conocer a todos.

Unos años más tarde empezaron a aparecer las redes sociales. Flickr, Facebook, Instagram… en las que ya no había miles, sino millones de personas compartiendo sus “fotografías”.

Hoy todo el mundo es fotógrafo. Todos tenemos una cámara en el bolsillo, hacemos fotos a diario y las compartimos en un montón de sitios. Todo se desborda, todo deja de tener importancia. Las imágenes se pierden en el olvido a los cinco minutos. Las fotos que subimos ayer, hoy son historia.

A eso se le llama “morir de éxito”. Quién sabe cómo acabará todo esto…

 

Pero aquellos FOTÓGRAFOS, buenos aficionados, seguimos aquí, poniendo toda la pasión en lo que hacemos. Cuidando los encuadres, esperando el momento justo. Seguimos dedicando horas a procesar cada instantánea para que sea perfecta, para siga emocionando, para que siga comunicando…

Mis temas favoritos son el retrato y la fotografía de viajes. Intento que mi estilo de fotografía sea sincero, fiel a mí mismo. Que mis fotografías sean naturales, no forzadas. Que sean un reflejo de lo que vi cuando decidí capturarlas. Creo que es la mejor forma de sean auténticas, de que sean mías, de impregnar mi personalidad en las imágenes.

Mi primer libro fue “Instantáneas de una obra viva” un reportaje sobre la obra de teatro “El Alcalde de Zalamea” que se representa cada año en Zalamea de la Serena y del que se editaron en 2009 ni más ni menos que 8000 ejemplares. Fue subvencionado por la Junta de Extremadura y Caja Badajoz.

INSTANTES CAPTURADOS es mi segundo libro.

Instantes capturados no es un manual de fotografía. No vais a encontrar esquemas de iluminación, ni explicaciones detalladas de cómo están hechas las fotos ni descripciones de procesos de revelado. Estas cosas ya están en cientos de libros. Así que si queréis un libro para aprender fotografía, esto no es lo que buscáis. Tampoco es un porfolio de autor en el que sólo hay fotos. Este tipo de libros personalmente me gustan mucho. Me parece muy interesante VER fotografías de grandes autores. Descubrir otras formas de mirar, otras formas de encuadrar o de procesar.

Instantes capturados es una especie de autobiografía fotográfica. Un libro que trata sobre cómo un chaval se enganchó a la fotografía, de lo que significa la fotografía para un aficionado, de lo que supuso la llegada de internet, de cómo fue el cambio del químico al digital y todos los quebraderos de cabeza que supuso para los que llevábamos mucho tiempo haciendo las cosas de una manera y que tuvimos que reaprender a hacerlas de otra. En el libro también hay fotografías, por supuesto. Y comentarios sobre las mismas: Qué fue lo que me llamó la atención, cómo planifiqué la toma, porqué hice ese proceso en el ordenador… hablo de los sentimientos, de las emociones, de lo que sentí cuando hice la foto y lo que me gustaría transmitir.

Para escribir sobre uno mismo hay que hacer un ejercicio de abstracción: intentar verse desde fuera, como si fuéramos otra persona. Reconocer nuestros fallos, pero también nuestros aciertos.

Digo en el libro que si se me diera bien escribir no tendría que hacer fotografías para expresarme, y es verdad. El libro, probablemente no tenga una estructura académicamente perfecta, o no tenga una redacción exquisita, pero está escrito con toda la pasión y toda la sinceridad posible. He intentado mostrarme tal y como soy, he intentado explicar qué siento y cómo lo siento y las personas que ya lo han leído me han dicho que ahora me conocen mejor, que les he sorprendido y que algunas fotografías que ya conocían las han disfrutado de otra manera tras leer el libro. Así que estoy muy contento por esos comentarios y por tener la posibilidad de que personas que aún no me conocen, puedan hacerlo de esta forma.

No puedo imaginarme sin hacer fotos. Lo necesito. Capturar un sentimiento en un lienzo, en una partitura, o en un papel no es fácil… por eso cuando lo consigo es genial. Que alguien sienta algo parecido a lo que yo sentí al hacer la fotografía, es emocionante. Es magia.

Sobre el autor

Manuel Pozo

Nació en Orense y la fotografía le atrapó siendo muy niño, desde entonces la vida ha girado a su alrededor. El tipo de cámara o el proceso son cosas secundarias. Lo único importante es que siempre ha tenido la necesidad de mirar, componer, disparar. Y después, mostrar a los demás sus fotos... Dice que disfruta aprendiendo, revelando, ampliando, publicando, exponiendo, y lo sigue haciendo cada día para conseguir transmitir la belleza como él la ve, como él la siente.

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