Francisco Arriero presentó ayer, en Torrejón de Ardoz, su libro “El Movimiento Democrático de Mujeres, de la lucha contra Franco al feminismo” .  El MDM fue la principal organización de mujeres del antifranquismo y clave en el resurgimiento y desarrollo del feminismo durante la dictadura y la transición. El libro de Francisco Arriero Ranz, traza su evolución a lo largo de sus veinte años de existencia y nos permite conocer las trayectorias vitales, actividades y transito hacia el feminismo. Contó con la participación de Pilar Díaz Sánchez, Profesora titular de Historia contemporánea en UAM y algunas militantes del MDM en aquellos años difíciles. Es un trabajo de Tesis Doctoral en el que el autor no inventa, no falsea el pasado, sino que recoge el testigo de tantas mujeres valientes a las que acompaña en su relato y asume con ellas la Historia como compromiso, un compromiso ético y político, un compromiso con los encarcelados del régimen, un compromiso por la igualdad en el trabajo, la familia, en la construcción de luchas transformadoras en los barrios obreros, los municipios, sus propias organizaciones de compañeros machistas y en la propia identidad de mujeres en un feminismo organizado que sobrevivió a la dictadura.

El libro esta muy bien documentado, no son opiniones, ocurrencias o discurso, es un trabajo histórico con rigor científico, pero de lectura fluida, que conecta con el pensamiento actual.

En un momento de vacuidad ideológica estamos tentados a falsear la historia, reescribirla a nuestro gusto, inventarla. Francisco Arriero huye de esa tentación, de caer en un funcionarialismo del intelecto, ni tan siquiera de la militancia, Francisco  camina siempre por la senda del compromiso, del rigor científico, del testimonio y los documentos, es un trabajo apasionante que va a perdurar. Así, se expresaba  la Profesora titular de Historia contemporánea en UA, Pilar Díaz Sánchez, que acompañó al autor en la presentación del libro “El Movimiento Democrático de Mujeres, de la lucha contra Franco al feminismo”.

¿Que os dio la militancia y que os quitó? Les preguntó Pilar Diaz Sánchez

“Hemos estado en la carcel, unas más y otras menos, es mi vida, mi compromiso, y no me arrepiento, lo volvería a hacer mil veces. A veces pienso qué queda de tanta lucha, tantas reuniones peligrosas, tengo la sensación que la sociedad ha involucionado, es triste, pero a la vez un reto para las nuevas generaciones. Nosotras seguimos siendo amigas”

“Antes de nada os agradezco habernos puesto por escrito en vuestra tesis y vuestro libro. Llegó un momento que decidimos no aguantar más, éramos una minoría, éramos pocas, pero nos echamos a la lucha y al activismo. Era el momento de adquirir compromiso, la sociedad estaba sufriendo un proceso de modernización y expansión económica, eso pasaba por un modelo nuevo de trabajadores y trabajadoras, de organizarse en las fabrica de mujeres, a los hombres de nuestras organizaciones políticas los encarcelaban y en nuestras casas no entendían el compromiso que asumíamos, el riesgo de visibilizarnos en la lucha”

“A mis abuelos los fusilaron, también a otros familiares. En las familias había miedo y no aceptaban bien que nos echáramos a la calle y a la lucha. Pero me siento orgullosa de haber vivido esa experiencia. ¿Costes?, siempre hay costes, muchas horas de cárcel, la represión era muy dura, te despedían y además la familia respondía mal, nos culpabilizaban, no entendía nuestro compromiso”.

“Solo queríamos un salario digno, ¿Porque tanta represión más de 40 años después de la guerra?. Cuando se vive una situacion de falta de libertad hay que comprometerse. Los derechos son irrenunciables, animo a todo el mundo a que luche y  luche siempre, luchar es vivir”

Ramona parecía físicamente débil, pero se subía encima de una mesa de coser y paraba una fábrica, sacaba a la calle a 300 o 400 trabajadores. Yo me movía en los barrios con gente que se movía en las iglesias, luego en CCOO… en Mujeres del Movimiento Obrero y finalmente en el MDM … nos reuníamos en el local de los Abogados de Atocha (donde pusieron las bombas), en el sindicato, y en tantos otros lugares, la inmersión fue transformadora, porque esa vivencia nos hizo distintas.

Francisco Arriero

El libro se ha construido alrededor del testimonio de las mujeres del MDM y de mujeres del movimiento obrero que siempre estuvieron alrededor del compromiso. Me propuse recuperar la memoria militante de tantas mujeres trabajadoras luchadoras para insertarlas en la Historia. Fue una época convulsa y emocionante, años complejos que no puedes ser olvidados.

Elegí a mujeres que se reunieron en torno del MDM, hubo otras… incluso mujeres que dentro del NDM fueron más allá del apoyo a presos del régimen. Más allá incluso de organizarse para pedir su excarcelación…. así es como dan el salto a la lucha por la ANMISTÍA , procesos de Burgos y 1001 por ejemplo.

Estas mujeres abanderarán la lucha por la mujer, convencer a las mujeres para reclamar trabajo digno y servicios… pero después se lucha por la politización y movilización política. Aquí tienen muchos problemas… MDM es una organización clandestina, así que se infiltran en otras organizaciones hasta que consiguen crear la organización de las Amas de Casa Rojas.

El MDM es fundamental para entender los movimientos barriales, se volcaron en la lucha concienciación y transformación de los movimientos barriles y municipales, hasta culminarlos en procesos más amplios y políticos. 

Y un tercer espacio que ocupan estas mujeres valientes, es el trabajo complejo de llevar las demandas feministas a sus propias organizaciones políticas. El tremendo machismo que entretejía tanto el partido comunista, los sindicatos y las relaciones de familia. Ellas quisieron comprometerse en un feminismo que no fuera de élites e intelectual, sino que participaran y lo construyeran las mujeres de barrio en sus asociaciones. Luchas por la anticoncepción, contra el adulterio que las criminalizaba, el divorcio … derechos que hoy nos parecen elenentales para a las mujeres del MDM les costó años de lucha cárcel y esfuerzo. Esto también erosionaba la dictadura.

La lucha por la inmersión feminista era muy compleja, porque “al tiempo que construían hacia fuera, tenían que deconstruir hacia dentro, donde a los camaradas comunistas les exasperaba que el MDM removiera las conciencias y paradigmas inamovibles dentro de sus casas”.

Y concluye Arriero, “La transición no fue idílica, pero no fue una chapuza, hay gente que se dejó la vida para proyectar nuevas posibilidades de lucha y avance democrático”.