“Esto no es arte los niños al parque” … “La tortura no es cultura”…. “Es un asesinato y lo sabéis, está plaza de toros la vamos a cerrar, cerrar, cerrar”… “Cómo os puede divertir ver a un animal sufrir”, con estos cánticos asociaciones animalistas, y un grupo amplio de vecinos y vecinas de Torrejon de Ardoz pedían esta mañana la abolición de la Fiesta Taurina, frente a la Plaza en la zona que da entrada a la Feria. Varios Ayuntamientos han prohibido el uso de animales en los circos, las corridas de toros deben ser prohibidas tambuen, así piensa KANDELA, una vecina de Torrejon de Ardoz que escribe este artículo. De atroz y trágica califica las corridas de toros y todo el entramado que se mueve en torno a una tradición inhumana, salvaje, que no respeta los derechos de los animales. Del otro lado de la balanza, están los 3500 millones de euros que factura al año la industria del toro y los seis millones de votantes (espectadores) que “imponen” una doble moral en muchos partidos políticos, incapaces de posicionarse y legislar a favor de la vida, en esta materia.©

El Toro de Lidia

Hoy en día se supone que hemos evolucionado, entre otras cosas, con leyes de protección animal. Aunque dichas leyes, en España, excluyen por completo a una raza de bóvido, “el Toro de Lidia” , incumpliendo reiteradamente todas las Normativas Europeas sobre bienestar animal.

El transporte se realiza en contenedores donde no pueden moverse, sin comida ni agua ni paradas reglamentarias, pueden llegar a perder entre 60-80 kilos produciéndoles un nivel de estrés altísimo, pero su suplicio acaba de comenzar.

Después de las horas que dura el viaje y con sus condiciones físicas ya mermadas permanecen otro tanto tiempo encerrados sin luz y sin agua para luego ser introducidos en la plaza de toros donde persiste su calvario y muchas veces en su afán de huir se producen fracturas de miembros e incluso de sus astas sin por ello detener “El festejo”

Despojo de carne destrozada

Posteriormente mediante la divisa, el Capote, las puyas, banderillas, van desangrando agónica y cruelmente el cuerpo de un animal inocente que sufre y llora dejándolo hecho un despojo de carne destrozada y al cual en muchas ocasiones les cortan el rabo y orejas aún teniendo un hilo de vida.

Así termina con su calvario simplemente por ser un Toro de Lidia y para disfrute de una decadente minoría. Donde dicen ver un Toro Bravo, temperamental y con un potente aparato locomotor, realmente es un animal imponente, majestuoso, indefenso , aturdido y muy asustado en un circo de arena donde no le queda otra alternativa más que intentar luchar por su vida en evidente desigualdad.

Por si esto fuera poco, muchos Toros acaban muertos en tentaderos, lídías privadas, escuelas de toreo y entrenamientos, donde la   puntería de sus verdugos no suele ser muy fina dada su inexperiencia y al no estar expuestos al público su tortura y muerte es si cabe más atroz y sádica.

Apología de la tauromaquia, encierros para niños

Encierros para niños sin toros reales pero haciendo apología de la tauromaquia la cual muchos niños conocen por inculcación de sus progenitores o familiares o simplemente por haberlo visto en televisión en horario infantil haciendo caso omiso de la recomendación que hizo la ONU de alejar a los menores de esta práctica  por la violencia que conlleva.

La ONU pide expresamente prohibir el acceso de menores a esos festejos por la “violencia física y mental” que implican. El Comité de los Derechos del Niño insta a Francia y a Perú a modificar sus legislaciones para que los menores no participen ni asistan a corridas de toros y demás espectáculos taurinos. la violencia hacia los toros no sólo representa un infierno de tortura para esos animales sino también para nosotros como sociedad. La violencia es un mal contra el que se debe luchar”

Sin olvidar los recortes, encierros o sueltas, toros enmaromados (atados con cuerdas), Toros embolados (con fuego en las astas) e incluso empujados al mar, entre otros muchos festejos taurinos existentes.

Crueldad y sadismo

Pero todavía queda más crueldad, en el toreo de vaquillas o becerros que con tan solo año y medio o dos años de vida son víctimas en capeas o sueltas, donde si bien no se les da muerte en la plaza, se les tiene que matar sin presencia de público a manos de unos matarifes sin escrúpulos porque así lo dictamina la ley “son animales aprendidos” y por lo tanto potencialmente peligrosos.

Por último y no menos importante, los caballos de los picadores, otras víctimas inocentes de la tauromaquia al ser embestido por el Toro y en muchas ocasiones eviscerados, con fracturas y moribundos, apartados a un lado del ruedo mientras continúa la matanza del único animal a parte de él en esa plaza capaz de sentir compasión, con un corazón noble y puro.

 

KANDELA