La utilización del terrorismo para hacer política es una técnica muy vieja que el PP maneja bien. Y es aquí donde nos encontramos con una moción del PP en el Pleno de condena a la actitud de Pablo Iglesias y Alberto Garzón ante la agresión sufrida por dos guardias civiles en Alsasua, y por extensión, a sus marcas asociadas en nuestro municipio, Sí Se Puede y Ganar Torrejón. Es curioso cómo, sin comerlo ni beberlo, sin preguntarme por mi opinión al respecto, hemos sido prácticamente acusados de terrorismo. No saben cómo tapar sus vergüenzas.  

Cuando todos somos sospechosos de terrorismo

El pleno de hoy es uno de esos ejemplos de cómo se retuercen los conceptos, las normas y los datos para dirigirlos hacia lo que uno pretende afirmar. Comenzaba el pleno de Torrejón con dos declaraciones institucionales, una de apoyo a los trabajadores de la empresa CSA Steering System Madrid para que más de 200 familias no pierdan su empleo, y otra en relación a la celebración del Orgullo LGTBI en la que se insta a la Comunidad de Madrid y al equipo de gobierno a impulsar campañas de sensibilización y apoyo a este colectivo. Este tipo de declaraciones siempre se aprueban por unanimidad porque no suponen ningún compromiso real. Es irónico instarse a uno mismo a hacer una campaña de sensibilización hacia un colectivo, en vez de asumir el compromiso de hacerla. Es más, ni siquiera el hecho de haber aprobado una moción asumiendo un compromiso implica necesariamente el cumplimiento del mismo. De hecho, Ciudadanos impulsó una moción para que se implantara un protocolo de actuación en los casos de acoso por identidad de género que fue aprobada, y todavía estamos esperando a que se cumpla. Lo que sí se aprueba y se ejecuta son aquellas mociones que conllevan un beneficio propio. El punto 5º del orden del día era una moción para que el PP tuviera más cargos de confianza, y esto se disfrazó con una modificación del Protocolo que apareció desapercibida.  

Con una mano, dicen estar haciendo todo lo posible por la educación pública, y con la otra, aumentan las partidas a la concertada y les ceden terreno público a empresas amigas que harán negocio con las familias que necesitan una educación especial

Estoy aprendiendo muchas maneras de desvirtuar el ejercicio democrático. En Torrejón, el PP usa con frecuencia varias técnicas dependiendo de si le gusta la propuesta de la oposición o no. Si le gusta, hace una enmienda a la totalidad en la que aparece su logo copiando de manera prácticamente literal la moción de la oposición, para que parezca que la idea ha sido suya. Y, si la moción es una necesidad urgente cuya negativa les pondría en un aprieto, entonces la aprueban, pero sin fecha de ejecución, de modo que esta nunca llegará a cumplirse. A veces, intentan engañarnos, asegurando que tienen unos objetivos prioritarios por los que no se preocupan en realidad. Este es el caso de la parcela que hemos regalado a la Comunidad de Madrid para que haga un Colegio de Educación Especial en Torrejón. Hemos intentado arrancar el compromiso al PP de que este sea público. Sin embargo, en los acuerdos que publicitaron ya dijeron que este sería concertado y todo apunta a que así será. Con una mano, dicen estar haciendo todo lo posible por la educación pública, y con la otra, aumentan las partidas a la concertada y les ceden terreno público a empresas amigas que harán negocio con las familias que necesitan una educación especial. Que existe un plan estratégico-político de apoyo a la concertada no es ninguna novedad. El concejal de Urbanismo ha propuesto que se ordene una parcela sin uso para hacer una zona residencial, otra verde y otra deportiva y, aunque el equipo de gobierno no lo dice por el momento, apostamos a que esta será cedida a la empresa que gestiona el San Juan Bosco. Y no es que esté en contra, pero me gustaría que las cosas se trataran con más transparencia para que hubiera igualdad de oportunidades. Esta no es la mejor manera de gestionar los recursos públicos.  

Un nuevo rescate encubierto

En este pleno, con la mayoría absoluta del PP y toda la oposición en contra, se ha aprobado una nueva modificación de crédito y una moción sobre la aprobación del Plan de Ajuste en el marco de la solicitud de adhesión al Fondo de Ordenación-Prudencia art. 39.1.b- R.D.Leg 17/14. Esto no es otra cosa que un nuevo rescate. Como no pagamos la deuda que adquirimos, tenemos que renegociarla. Pedimos créditos para pagar nuestros créditos anteriores. Estamos intervenidos y nos seguimos hipotecando. Y mientras desbordan los cajones llenos de facturas, incluso del 2007, aplazamos pagos de agua y luz, generando cada vez más intereses, para seguir despilfarrando el dinero en fiestas al más puro estilo de Ibáñez en Arroz y Tartana. Si la deuda fuera para obtener un beneficio social, al menos, tendríamos una disculpa. Pero no. Somos uno de los municipios con menos inversión en asuntos sociales y por eso nos han dado el Premio Nacional al Corazón de Piedra. Así que cuando el PSOE presenta la moción para poner en marcha diversos servicios a mayores, esta es rechazada con una enmienda a la totalidad para instarse otra vez a sí mismos y a Madrid a mejorar los proyectos de ayuda a domicilio. Y cuando Sí Se Puede y Ganar Torrejón presentan una propuesta para el estudio e implantación de un taxi accesible para personas con diversidad funcional se rechaza aludiendo que ya existen monovolúmenes con licencia de taxi, despreciando la moción.  

La utilización del terrorismo para hacer política

No saben cómo tapar sus vergüenzas y, para hacerlo, no hay nada mejor que desviar el foco de atención hacia algo con lo que todos estamos muy sensibilizados. La utilización del terrorismo para hacer política es una técnica muy vieja que el PP maneja bien. Y es aquí donde nos encontramos con una moción del PP de condena a la actitud de Pablo Iglesias y Alberto Garzón ante la agresión sufrida por dos guardias civiles en Alsasua, y por extensión, a sus marcas asociadas en nuestro municipio, Sí Se Puede y Ganar Torrejón. Es curioso cómo, sin comerlo ni beberlo, sin preguntarme por mi opinión al respecto, hemos sido prácticamente acusados de terrorismo. No voy a excusar ningún acto violento, y tampoco pienso que haya que reducirlo a “simple pelea de bar”. De la misma manera que cuando un hombre pega a una mujer, no es solo una pelea, sino que hay todo un sistema estructural machista que lo soporta, en el País Vasco, hay un conflicto que trasciende varias generaciones y que complica la tarea de las fuerzas del orden hasta extremos violentos. Cómo resolverlo no está en mis manos, para bien o para mal. Y me asquea el aprovechamiento indecoroso del sufrimiento que ha provocado el terrorismo en nuestro país, y que está llevando a una caza de brujas en la cual todos podemos ser sospechosos de apología del terror. En los últimos tiempos, cuando ETA se ha desintegrado y el conflicto vasco empieza a estabilizarse, es cuando la Audiencia Nacional más preocupada parece con la apología al terrorismo. Tan preocupada parece estar, que ha encarcelado a dos titiriteros por una obra de marionetas y enjuiciado a seis tuiteros, entre ellos a Cassandra, a quien han arruinado la vida por hacer unos pocos chistes sobre la muerte de Carrero Blanco. No me gusta el humor negro, pero que existan jueces en este país –parece ser que todos concentrados en la Audiencia Nacional y no en las provinciales- que no diferencien entre humor y terror, me parece más que preocupante.  

Todas las víctimas no valen lo mismo

Es más curioso todavía cómo unas víctimas no valen lo mismo que otras. Una moción del PSOE para retirar los símbolos franquistas en nuestro municipio ponía en evidencia al equipo de gobierno, quien no parece comprometerse a hacer cumplir la Ley de Memoria Histórica. Por desgracia, estos temas, que tanto nos tocan la piel, siempre aparecen cuando hay muchos temas que esconder. Por fortuna, no todo son malas noticias. Hemos aprobado retirar de los parques las traviesas de madera recicladas de las antiguas vías de tren y que fueron tratadas con creosota, una sustancia que se ha demostrado cancerígena. Y una solicitud para que haya más oferta de formación profesional en nuestro municipio. Sé, por mis compañeros, que esto no es suficiente, que el problema de la formación profesional no es tanto la escasa oferta educativa, como la escasa oferta de plazas, que llevan a alumnos a apuntarse a centros concertados o privados, en el mejor de los casos, o apuntarse a otros cursos que no les interesan porque no han obtenido plazas en Junio para el módulo que preferían, destinándolos al fracaso. No han entendido la raíz del problema y, si lo hubieran entendido, tampoco estoy segura de que se hubieran propuesto atajarlo. Es mucho más fácil sacar el tema de ETA