Los libros solo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido

Con estas palabras finaliza Stefan Zweig este breve relato. Y si el autor termina ahí, ¿qué podría añadir yo? Pues, evidentemente nada, salvo recomendaros que busquéis un lugar acogedor y algo de tiempo, no mucho, bastará con una hora, y os dejéis llevar por las palabras de Zweig y la pasión de Mendel por los libros. Es, además, una forma perfecta de cerrar un abril dedicado a los libros y la lectura.

Jakob Mendel es un excéntrico librero de viejo que instaló su peculiar negocio en una pequeña mesa del Café Gluck en Viena, a donde se había trasladado desde Rusia para hacerse rabino. Sin embargo “pronto había abandonado el riguroso Dios único, Jehovah, para entregarse al politeísmo brillante y multiforme de los libros”. Allí se le ha podido encontrar cada día, a la misma hora, invariable e impertérrito, la mirada tras las gafas fija, hipnóticamente clavada en un libro. Con una memoria enciclopédica a él acudían estudiantes, intelectuales y coleccionistas. Era capaz de recordar cada título que se hubiese impreso, lo mismo hacía dos días que doscientos años. Adoraba los libros, como un objeto precioso, y no era consciente de otra cosa que no fueran sus catálogos. Esta capacidad para la concentración, que le convertía en alguien especial dentro del gremio de libreros de viejo, lo convirtió en sospechoso de colaboración con el Imperio astrohúngaro cuando estalló la guerra. Una guerra de la que no tenía la menor noticia. 

La excepcional y trágica historia de Mendel permite a Zweig hablar sobre la importancia del conocimiento y la sinrazón de la guerra, capaz de cometer la peor de las atrocidades: la detención y el confinamiento tras alambradas de espino de civiles desprevenidos (…) personas que durante muchos años habían vivido en un país extranjero como en una patria y que por creer en el derecho de hospitalidad (…) perdieron la oportunidad de escapar a tiempo. Este relato fue escrito en 1929, no imaginaba (o sí) su autor donde llegaría la atrocidad.

Mendel el de los libros es una gran obra concentrada en cincuenta y cinco páginas escritas con la prosa elegante y cristalina de un autor intemporal.©

Mendel el de los libros, Stefan Zweig. El libro del mes (María Bojart)

Ficha técnica
Título: Mendel el de los libros
Autoría: Stefan Zweig
Traducción: Berta Via Mahou