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ECOS TJ Movimiento social para el buenvivir en Torrejón de Ardoz

ECOS TJ Movimiento social para el buenvivir en Torrejón de Ardoz

Como diría el psicólogo social Ignacio Martín Baró: “De nada serviría una concientización sobre la propia identidad y sobre los propios recursos si no se encuentran formas organizativas que lleven al ámbito de la confrontación social los intereses de las mayorías populares…”

Bajo el convencimiento de que lo mejor para la salud individual y colectiva es la Buena Vida, nace la Asociación EcosTJ, Desarrollo Comunitario, con la vocación y el deseo de convertir espacios anónimos y rudos en espacios de encuentro, opinión y acción, que doten de una identidad conjunta que favorezca el movimiento social y el desarrollo comunitario.

La Buena Vida aglutina espacios amables donde encontrarse y contarse cosas o quedarse cómodamente callada o callado; donde se invita a decidir y a participar en el diseño y mantenimiento de sinergias locales sostenibles.

La Buena Vida expone y se nutre del arte y cultura de sus gentes para crear comunidad y se comparte e intercambia con respeto y consideración.

La Buena Vida promueve experiencias de empleo teniendo en cuenta el medio y el aprovechamiento deferente de los recursos locales; la conciliación y corresponsabilidad están integradas en los escenarios diarios, de manera significativa en el  laboral.

La Buena Vida invita a ir más lentas y lentos de lo que vamos a diario, por un carril de deceleración que ofrezca más aire limpio para respirar mejor, más tiempo para cuidar y provocar lo que somos, sin tanta prisa.

La Buena Vida tiene presente que hay personas que “lo tienen” más difícil porque “no cumplen ciertos estándares” o por otros motivos -aún más subjetivos-, así que se propone crear iniciativas integradoras, respetando ritmos y características personales.

La Buena Vida te sirve una mesa con una dieta rica y equilibrada en todos sus sentidos, de principio a fin, desde la siembra hasta su desecho, favoreciendo el cuidado de las gentes, de la tierra, empleos dignos y hogares menos impactantes.

La Buena vida desemboca indefectiblemente en la buena salud de la comunidad, tratando con rigor plural los “peros” y los “logros”.

La Buena Vida es esa chispa que sentimos o hemos sentido alguna vez, una conexión como si “todo encajase” que te causa un respingo interno, como alegría de vivir y, aunque su sensación es fugaz, su significado es tan amplio como nuestras vidas.

Tres personas se encuentran en Torrejón de Ardoz en Mayo del año 2012. En sus mochilas traían buenas conversaciones y paseos, asambleas en las plazas, crisis insostenibles, en definitiva un entorno que afectaba y apretaba la entraña para que emergiera con fuerza la voluntad ciudadana.

Goyo Ballesteros García, Inés Román Zurita y Sara Martín Peña, se encontraron de manera providencial -entiéndase como casualidad bonita y oportuna para ellxs- respondiendo a alguna llamada interna, de esas que se hacen en voz baja pero intensa, para conformar un grupo motor que impulsará, para empezar, la agricultura y ganadería urbanas ecológicas y las monedas sociales en la ardua ciudad de Torrejón de Ardoz (Movimiento para la Transición).

En las conversaciones mantenidas con la ciudad de Torrejón de Ardoz y con otras localizaciones vecinas, tanto el paisaje físico como humano invitaban a una rápida, intensa y cordial reconstrucción.

Se constituyó una Asociación como medio de expresión y de relación con el entorno, consolidándose en poco tiempo una masa crítica que en Abril del 2013 ascendía a más de 40 personas.

El empuje tenía sentido si como movimiento social para la transición urbana eran capaces de hacer llegar a término propuestas de desarrollo comunitario y agroecológico, iniciativas que aglutinasen intereses relacionados, por ejemplo, con la autocupación, la agroecología, la economía social, la formación, la intervención socioeducativa, planteados de tal modo que se nutrieran mutuamente.  

Albergaban, y aún hoy, el profundo deseo de contribuir a la humanización sostenible y  al aprovechamiento respetuoso del territorio, y hacer  de esta comarca del Henares un lugar más limpio, más vivible, reduciendo en la medida de lo posible -que es mucho- las duras e insanas consecuencias del impacto de una brutal industrialización.

Para ello diseñaron varias propuestas con las que poder acercarse a diferentes colectivos y describir el aprovechamiento de estos espacios: Huertos urbanos de distinta tipología, escuela de emprendimiento y ocupación agroecológico, mercados de proximidad, espacios de trabajo compartido, intervención socioeducativa, y todas las actividades emprendedoras que se pudieran derivar de esta iniciativa.  

La administración local de Torrejón de Ardoz no apoya las iniciativas y deniega públicamente en pleno municipal de Junio del 2013 la petición de cesión de una parcela para desarrollar los proyectos anteriormente descritos.

Pero, de nuevo, surgen encuentros providenciales y un vecino les cede un terreno cercano a la ciudad para que cultivasen allí. Y se embarcaron en el cultivo y allí estuvieron hasta el 2015. “La Huerta del Tío Marcelino” fue un espacio mágico para su acercamiento y cohesión. Construyeron su templo, su reino, su espacio, era la oficina, el confesionario, un punto de encuentro y desencuentro, y quizá sin saberlo, pero tal y como se intuía, se estaban cultivando personal y colectivamente, a pesar de los trillones de mosquitos y las dificultades continuas.

En los años siguientes se constituyeron otros proyectos con administraciones vecinas, creando en el 2014 el primer espacio de coworking de la comarca del Henares, eCoLabora, en el C.M.E “Teodomiro Barroso”, del Ayuntamiento de San Fernando de Henares que hoy es gestionado por los y las propios coworkers.

Seguían cultivando y en mayo del 2015 emigraron a otra tierra que, como querían, estaba EN la ciudad. Esta parcela no sólo estaba EN la ciudad, también pertenecía  a una Escuela Infantil y a uno de los barrios más emblemáticos de esta ciudad de Torrejón de Ardoz, Las Fronteras. Un escenario apasionante para la huerta urbana comunitaria, la vecindad podía ver el trabajo y aportar, simpatizar y crear:

“si quieres comer de esta huerta, ya ves quién y cómo lo cultiva; 
si quieres cultivar tú, ven y aprende,
si quieres unirte, ya conoces nuestras caras, 
es un espacio accesible –para todxs- y amable”

Allí llevan hasta hoy, en la “La Huerta Urbana Comunitaria Marionetas” currando, reciclándose y aceptando la huerta física y humana, diseñando itinerarios personales, laborales y de ocio… todo viene bien si quieres  La Buena Vida.

No hay que desestimar ni olvidar la posibilidad de que una huerta –o granja urbana- puede ser una pequeña industria integrada en casi cualquier Barrio, que  genera alimentos saludables, cultiva relaciones de confianza en muchas direcciones, ayuda a reducir residuos, crea puestos de trabajo dignos y promueve e incide directamente en la salud integral y comunitaria.

Para ello es importante que no se asocie de manera sistemática la agricultura y la ganadería de proximidad o ecológica a formas de vida marginales o residuales. La agroecología, en el marco del desarrollo comunitario, otorga un soporte firme acerca de cuál puede ser uno de los caminos para aliviar las terribles consecuencias de un sistema socioeconómico voraz, el actual,  que se lleva a la gente por delante sin ningún pudor.

Es necesario sincronizar el movimiento de evolución individual y el comunitario. Hay que parar un momento y tomar aire limpio, mediar y fortalecer todas aquellas acciones y redes que tengan como finalidad representar y dar realidad a tantas conversaciones y tanto trabajo de las mayorías populares.

EcosTJ

Asociación EcosTJ, Desarrollo Comunitario.

Huerta “Marionetas”.

C/ Salvador Allende, 6.

Torrejón de Ardoz (Madrid). 

ecostj@gmail.com (f, t)

About The Author

Sara Martín

Curiosa y estudiosa de las distintas corrientes y artes que abordan la Psicología Humana y el Desarrollo Comunitario, se siente cómoda aprendiendo todo aquello que redunde en un desarrollo integral y libre del individuo... Se siente comprometida con el reto de aceptar la vida, dejarse ser y estar. Lee, atiende 2 huertas y sus 23 gallinas, le gusta deporte, meditación, yoga y comer muy bien. La naturaleza y la familia, amigos y amigas humanos y no, son buena terapia para ella... Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Cursó un Posgrado de Inserción Sociolaboral de colectivos en riesgo o situación de exclusión con la Universidad de Valencia, además de formarse en Desarrollo Local, Igualdad de Género y Agroecología. Actualmente tiene planes con EcosTJ y cree que la asociación y sus gentes han sido un regalo que la vida le ha hecho, regalo que piensa vivir y disfrutar.

2 Comments

  1. Javier Andreu

    Gracias… Ya está corregido ¡¡¡

    Responder
  2. Confirmar el mapa que habéis puesto, estas personas están en Torrejon de Ardoz y el mapa es de Andalucía.

    Responder

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