La vida política es apasionante. Como en la magia, cada día con más claridad, observo la tendencia cromática de las cosas que ocurren.

El pasado miércoles asistí a uno de esos plenos mágicos, porque toda la oposición se une para alzar la voz por el pueblo. Lamento la ausencia de Iván, portavoz de Ciudadanos, cuyo estado de salud le impidió disfrutar del debate político. Le hubiera encantado ver a un Navarro calmado -al menos durante la mitad del pleno- razonar, dialogar y aceptar alguna propuesta de la oposición. Créanme si les digo que no es habitual. Pero este pleno ha sido extraordinario -en todos los sentidos-.

Solo había mociones del equipo de gobierno e íbamos a hablar de cuestiones  burocráticas que la ciudadanía no sabe que le afecta directamente, como la deuda del municipio, cada vez más y más grande o el plan de ajuste presupuestario. ¿Sabían ustedes que el ayuntamiento de Torrejón no paga a proveedores, no paga el contrato de la UNED, no paga las facturas de la luz, ni la del agua…? Y si no pagan a nadie, ¿en qué se va el dinero de nuestros impuestos? Básicamente en pagar al personal del ayuntamiento (de esto algún día hablaremos largo y tendido) y en pagar los intereses de una deuda millonaria que arrastramos de la Empresa Municipal de la Vivienda por la construcción de edificios, pisos y garajes, que ni vendemos ni usamos y que el ayuntamiento rescata una y otra vez para tapar sus vergüenzas.

Vergüenza como la que le debería dar a la Concejala de Transparencia presentar (bueno, presentar no, porque ella nunca habla, solo habla el portavoz) unas ordenanzas de patrocinios bastante opacas, en las que no se quieren publicitar ni a quiénes ni cuánto dinero se patrocina. ¿Cómo podrá evitarse que los que deciden qué se patrocina no se patrocinen a sí mismos? Sin embargo, no todo fue mal, ya os digo. Yo salí contenta tras conseguir dos cosas principalmente.

La primera, ceder un terreno público para la creación de un colegio de educación especial. Las familias cuyos hijos necesitan una educación especial ya no tendrán que desplazarse al centro de Alcalá de Henares, que está saturado. En la moción que presentaba el PP ponía que este iba a ser concertado y la oposición ha conseguido la eliminación de la palabra “concertado”. De esa manera, al menos habrá alguna posibilidad de que sea público. Estaremos al tanto de que así sea.

La segunda, obtener el compromiso del alcalde de que todos los partidos abordaremos en un plazo no mayor de tres meses de elaborar un plan conjunto para limitar la creación de gasolineras en zonas sensibles en Torrejón.

Me hubiera gustado observar el mismo compromiso para la gestión del Plan Prisma que, para los que no lo sepáis, es un plan para que los ayuntamientos de los municipios hagan inversiones que contribuyan a revitalizar la ciudad y así, fomenten el empleo también. Bueno, pues nos ha correspondido más de 8 millones, que se dice pronto. La oposición cree que la decisión de en qué se invierte este dinero debe ser consensuada.

Yo que ustedes, iría al próximo pleno y rellenaría una hojita con mi propuesta para ese dinero. Y, ya de paso, quédense. A veces es todo un espectáculo.


Un pleno mágico, porque se ha conseguido ceder un terreno público para la creación de un colegio de educación especial. Las familias cuyos hijos necesitan una educación especial ya no tendrán que desplazarse al centro de Alcalá de Henares, que está saturado. En la moción que presentaba el PP ponía que este iba a ser concertado y la oposición ha conseguido la eliminación de la palabra “concertado”. De esa manera, al menos habrá alguna posibilidad de que sea público. Estaremos al tanto de que así sea.