Esta es la carta de Eva, una vecina de Torrejón de Ardoz, que nos ha escrito, dice sentirse indignada por el derroche de luces y estructuras cada Navidad en nuestro pueblo. Ella sabe que en tres años nos acercaremos a un gasto navideño de 500.000 Euros, y sabe también que Torrejón es uno de los pueblos de España que menos invierte en servicios sociales. No entiende a los políticos que gobiernan la ciudad.

 

LUCES DE NAVIDAD

-¡Mamá…  cuántas luces… qué bonito…!  La niña es menuda y tiene unos ojos vivaces e inteligentes.  Nos podrían dejar sólo unas pocas, tienen tantas que no se notaría, y así no me dirías: apaga la luz que se gasta y no podemos pagarla, y yo podría seguir jugando un rato más.

– Si hija,  le contesta la madre,  -su voz suena dolida e indignada al mismo tiempo, pero se controla-,  nos podrían dejar algunas luces, la luz  también sirve para calentarse, podríamos calentarnos durante mucho tiempo, no pasaríamos frío y la abuela no estaría siempre helada.  Y nos sobraría para dejársela al vecino  -Sí, él ya no pone las luces en el árbol porque dice que cuestan mucho-,  contesta la niña.

– ¿Y por qué ponen tantas luces en la plaza?  –Hay muchas,  por todas partes…

– ¿Ellos tienen mucho dinero?  – ¿Por qué ellos tienen mucho dinero y nosotras no?, ¿Quién se lo da?…

-Se lo damos nosotras…

-La madre agarra la mano de la niña y tira de ella alejándose,  llevan una bolsa de compra ligera.

Corre un aire frío por la plaza, y yo siento que algo no funciona,  veo corazones de luces,  ¡qué ironía!, recuerdo que a Torrejón nos han dado el premio  CORAZÓN DE PIEDRA, nuestro pueblo casi no gasta dinero en asistencia social para ayudas a sus vecinos necesitados, y ahora, otro premio, de un organismo privado, dice que somos la “Capital de Europa de la Navidad 2018”, ¡Es indigno!.

Es indigno para el espíritu navideño que se quiere celebrar,  indigno para con los vecinos y vecinas de este municipio…  Pero, parece que el sufrimiento no importa, con las luces y el sonido estruendoso, no nos acordamos de los que no tienen para regalos,  estrenos,  atracones, …  y lucecitas. Ojos que no ven corazón que no siente, deben pensar.

Me siento avergonzada y cabreada,  sin querer pensar más tiempo, tiemblo,  y el frío me hace apretar el paso, yo tampoco tengo para calefacción.©


Eva, vecina de Torrejón, envió esta carta a nuestro “buzón popular”