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De Torrejón a Vailima. Carta de despedida

De Torrejón a Vailima. Carta de despedida

Mi Alter Ego  irrumpió

-¡Saquemos unos billetes para ti y para mí a un destino insospechado!.

Con esta invitación, mi Alter Ego  irrumpió en mi teléfono con tres emoticonos estándar. En ese mismo instante, cuando el sonido del mensaje llegaba a su fin, pensé que  tenía que haberlo apagado porque soy de las que dejan que  las tentaciones no giren  la llave de la puerta por fuera o que se instalen en el piso de arriba. Por cierto, ahora ocupado por una familia bucólica pastoril, de clase media y constante de las que abundan en esta urbe.

Sentí un escalofrío  cuando abrí el Telegram, chat de moda de la gente progre y socialdemócrata -que para eso es de origen ruso-,  ya que acerté en lo que me iba a decir; y lo dijo:

  • Necesitas unas vacaciones de ti misma, como yo de mí mismo Somos demasiado intensos incluso para soportarnos mutuamente y te recuerdo que llega la Navidad.  Te propongo, pues, un destino a una isla, no desierta porque no soportamos el aburrimiento, de los Mares del Sur que se llama “Vailima“ como una canción de Aute.
Silvia de Torrejón a Valima
  • ¿Vailima, Vailima, Vailima? Me sonaba ese nombre muchísimo, pero no de ninguna canción a pesar que soy muy de cantautores. ¡Ya sé! Vailima   era el color de la pintura que compré para pintar la  habitación principal que finaliza en la calle de un único sentido . Leí la etiqueta del sobrante que guardé  en un  frasco opaco- esos  que se utilizan  para camuflar los errores pasados- y, efectivamente, ponía: “Pintura plástica Azul Atolón Vailima, especialmente indicada para disimular todo tipo de errores y para reparar mentes diversas y dispersas con más de 100.000 pensamientos al día”.

Mi Alter Ego me comentó que es una isla con un  nombre inexplicable, de esas palabras que te gustan para vomitar emociones y recrear tu mundo interior. Es el lugar de Conrad y Gougain, me dijo, lo que incrementará, si vas, la idea de que estás más zumbada- piropo en toda regla- y eso, en estos momentos de tu vida y de la mía, nos viene bien para que los demás pongan más distancia y para que  compremos los billetes con dirección hacia los atardeceres, que falta nos hace así que…

 

 

Carta de despedida intencionada

Estimados amigos y amigas:

Después del año que hemos pasado mi Alter Ego y yo misma,  hemos decidido que me vaya  de vacaciones a Vailima, Azul Atolón, durante unos meses. Primero,  volará mi mente y después mi cuerpo, que pesa más y necesita varios días de preámbulo  y nocturnidad. En mi lugar, respondiendo como Zuri,  dejo a  mi  Alter Ego al frente de mis respuestas por si  tuvierais  preguntas sin resolver. Este riesgo lo asumo junto con todas sus consecuencias, se llama confianza ciega o empoderamiento, término técnico.

Los motivos por los que me voy son los siguientes: final de Velvet y exceso de peluquines vs. extensiones en la televisión, demasiada testosterona recordando que “tiempos pasados fueron mejores”, baremo de la mediocridad rebasado en los días alternos, que últimamente los condones son voladores , y que ya tenemos Presidente de Gobierno y no hay a la vista ninguna campaña electoral en tres años. (Esto último es una proyección de la que no estoy segura).

Mi Alter Ego, dice que es obligatorio que vaya, por el bien de todos y de todas, pero sobre todo por su propio bien. Para compensar mis dudas me ha dicho que  hay cerveza Vailima, música para bailar, clases de zumba y bailes regionales,  puedo utilizar tres pensamientos al día,  un concurso de poesía y puedo ir vestida de mujer acostumbrada a varias vidas o de tirolesa, eso sí,  con fotoprotector y manga ancha para no llamar la atención( me aconsejaron  en la tienda donde compré la pintura azul atolón  que incluye motivos florales a la carta aunque yo prefiero las margaritas que nacen en el campo). Puedo menear las caderas mientras suena alguna música  y cambiarme de mano el sombrero. Llevaré  dos fotos para reducir  mi incontinencia fotográfica, un perro verde -que no me atrevo a dejarlo con nadie por la delicadez de su piel- y unos cuantos besos para subastarlos si fueran necesarios.

Me advirtieron que controlara el sobrepeso  porque necesitaré espacio en la maleta para los versos de  Ojeda y Murakami.

Zuri

About The Author

Silvia Román

Ella se viste con diferentes nombres, varias veces al día, puede ser Zuri, Román o Silvia. Le contemplan años de experiencias muy íntimas en el planeta del "arte", donde disfruta y desarrolla su pasión de escribir e improvisar, para trabajar sus aspectos más internos... y si buscas en ella más, lo encontrarás en su experiencia como trabajadora social, es ahí donde se licencia cada día, en las barricadas de la exclusión, y donde se le "incendia" la llama por expresar lo que más le hace sentir. Este perfil social y activista, es parte de su ADN, Silvia quiere desarrollarse en la red y con l@s otr@s.

2 Comments

  1. JOOOOOOOO. Gracias Elena por tus palabras. Al final lo que una escribe, lo que se pinta, lo que se crea se socializa. Así que encantada. MUCHAS GRACIAS.

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  2. Buenísimo. Creatividad en “estado puro”.
    Al grupo de amigos que nos reunimos para leer libros, nos a encantado. Llega muy adentro. GRACIAS MIL Silvia

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